Tirol en coche: de Zell am See a Innsbruck.

  Recorrer el Tirol en coche es descubrir Austria en su estado más puro : lagos alpinos que parecen espejos, pueblos con encanto don...

 

Recorrer el Tirol en coche es descubrir Austria en su estado más puro: lagos alpinos que parecen espejos, pueblos con encanto donde la tradición sigue viva y pequeñas ciudades llenas de historia y cultura. En este post quiero llevarte a conocer algunos de los paisajes y pueblos más bonitos del Tirol, lugares donde parece que el tiempo se haya detenido y cada curva de la carretera abre un nuevo horizonte.

¿Te vienes conmigo a una ruta en coche por el Tirol austríaco?

Lo imprescindible en esta ruta

Zell am See
Kitzbühel
Going am Wilden Kaiser
Hall in Tirol
Innsbruck
Seefeld in Tirol
Ehrwald
Stams

Zell am See

Esta pequeña localidad, con sus casas de colores, está bañada por las aguas cristalinas del lago que le da nombre: Zell am See. Merece la pena hacer un alto en el camino para pasear alrededor del lago y contemplar cómo las montañas lo rodean en un escenario de postal.

Si estás pensando en darte un baño por libre, debes saber que no es tan sencillo: el acceso al agua está limitado y no existen zonas públicas habilitadas para ello. La opción es entrar en alguno de los clubes privados que bordean la costa, donde sí encontrarás espacios preparados para nadar y disfrutar del lago.

Vista del lago en Zell am See

Kitzbühel

Kitzbühel es conocida como la localidad austríaca con algunas de las mejores pistas de esquí del país. Aquí se inauguró la primera escuela de esquí en 1863, convirtiéndose en un referente mundial para los amantes de este deporte. La ciudad, fundada en el siglo XVI, prosperó gracias a la explotación de minas de cobre y plata, lo que marcó su desarrollo histórico.

Hoy, Kitzbühel conserva un encantador centro de origen medieval que invita a pasear entre calles empedradas y casas de colores pastel. Su mezcla de tradición alpina y ambiente sofisticado la convierte en un destino imprescindible tanto en invierno como en verano.

Centro de origen medieval

Going am Wilden Kaiser

Going am Wilden Kaiser se encuentra a pocos kilómetros de Kitzbühel y es un pequeño pueblo situado a los pies del imponente macizo del Kaiser. Su atmósfera tranquila, las casas tradicionales y las vistas espectaculares lo convierten en un lugar perfecto para conectar con la naturaleza y descubrir la autenticidad del Tirol austríaco.

Si lo visitas, no te puedes perder su iglesia barroca y la plaza del pueblo, escenarios que sirvieron de telón de fondo para la serie de televisión Doctor en los Alpes. Pasear por sus calles es sentir la esencia alpina en estado puro.

El centro de Going amb Wilden Kaiser con el macizo al fondo

Hall in Tirol

A solo 9 kilómetros al este de Innsbruck se encuentra Hall in Tirol, una encantadora ciudad medieval que prosperó gracias a la riqueza de la sal en el siglo XIII. Pasear por sus calles empedradas y dejarse llevar por el ambiente histórico es, sin duda, el mejor plan para descubrir su esencia.

Centro histórico de Hall in Tirol
Uno de sus grandes atractivos es el castillo Burg Hasegg, que durante más de 300 años funcionó como casa de la moneda, acuñando los famosos thalers de plata que dieron origen al dólar. Su torre circular y la impresionante noria de madera son testigos de este pasado y no dejan indiferente a ningún visitante.

Castillo Burg Hasegg

Innsbruck

Innsbruck, la capital del Tirol, es un destino ideal en cualquier época del año: siempre hay algo que hacer, desde paseos culturales hasta deportes de invierno. Su Altstadt, de estilo tardomedieval, parece sacada de un cuento, con casas de colores y estrechas calles que invitan a perderse en un ambiente de fantasía.

Altstadt de Innsbruck
En pleno centro se encuentra el gran emblema de la ciudad: el Tejadillo Dorado. Este mirador gótico fue construido para el emperador Maximiliano I y cuenta con dos plantas decoradas con murales, además de un tejado formado por 2.657 tejas de cobre dorado al fuego. Hoy en día, se puede visitar su interior y disfrutar de las vistas desde su balcón.

Tejadillo Dorado
A las afueras, sobre una colina rodeada de jardines, se alza el Schloss Ambras, un palacio que en sus orígenes fue una fortaleza medieval. En 1564, el duque Fernando II lo transformó en un elegante palacio renacentista, convirtiéndolo en uno de los lugares más destacados de la ciudad.

Schloss Ambras
Para los amantes del deporte, especialmente de los deportes de invierno, Innsbruck ofrece una visita imprescindible: el trampolín de saltos de esquí Bergisel. Diseñado en cristal y acero por la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, se eleva 50 metros y permite contemplar unas vistas espectaculares de la ciudad. Si no quieres pagar la entrada, desde el parque situado a sus pies también se obtiene una panorámica estupenda de la capital tirolesa.

Bergisel

Seefeld in Tirol

Al oeste de Innsbruck se encuentra Seefeld in Tirol, una pequeña localidad rodeada por altos picos calizos. Situada en una meseta orientada al sur, Seefeld ganó protagonismo internacional al ser coorganizadora de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1964.

Aunque la ciudad en sí no cuenta con demasiados monumentos, su edificio más destacado es la Pfarrkirche St. Oswald, una iglesia de estilo gótico tardío cargada de historia y leyendas. Se cuenta que en 1384, un laico llamado Oswald Milser tomó una hostia reservada al clero durante la misa de Pascua. Al hacerlo, la tierra comenzó a tragárselo, pero arrepentido de sus actos, la hostia se cubrió de la sangre de Cristo. Este milagro quedó vinculado a la Capilla de la Sangre, situada al final de las escaleras de la nave lateral izquierda.

Hoy, la iglesia sigue siendo un lugar de gran interés, tanto por su arquitectura como por la fuerza de las tradiciones que la rodean.

Pfarrkirche St. Oswald

Ehrwald

Ehrwald es una pequeña localidad situada en la frontera con Alemania. Su marco natural es incomparable, ya que se encuentra rodeada por altas montañas, entre ellas el Zugspitze, el pico más alto de Alemania con 2.962 metros de altura.

Una forma sencilla y especial de contemplar el Zugspitze es detenerse en alguno de los aparcamientos de los restaurantes que hay en la carretera hacia Ehrwald. Comprar un bocadillo o un tentempié, sentarse con calma y disfrutar de las vistas es un plan perfecto: un momento de tranquilidad frente a un paisaje de ensueño que recordarás siempre.

Vistas del monte Zugspitze

Stams

En el corazón del Tirol occidental se encuentra Stams, una pequeña localidad conocida por su imponente abadía cisterciense. Fundada en el siglo XIII, la Abadía de Stams se convirtió en un centro espiritual y cultural de gran importancia en la región. Su fachada barroca, con tonos cálidos y detalles ornamentales, destaca en medio del paisaje alpino y transmite la fuerza de siglos de historia.

Aunque solo la visité por fuera, el conjunto impresiona por su monumentalidad y por el silencio que lo rodea. Pasear alrededor de la abadía permite apreciar la armonía entre arquitectura y naturaleza, y entender por qué este lugar sigue siendo un símbolo del Tirol.

Abadía de Stams

Consejos prácticos

Tiempo recomendado: 2-3 días para disfrutar con calma.

Transporte: coche imprescindible para conectar pueblos.

Mejor época: primavera-verano para paisajes verdes. Si eres amante de los deportes de invierno, esta región se convierte en un paraíso: estaciones de esquí, actividades en la nieve y una visión completamente diferente del Tirol, con sus valles cubiertos de blanco y un ambiente único.


Recorrer el Tirol en coche es mucho más que seguir una ruta: es dejarse sorprender por cada curva del camino, por los pueblos que parecen detenidos en el tiempo y por las montañas que acompañan en silencio. Desde los lagos alpinos hasta las ciudades vibrantes, cada parada ofrece una historia distinta y una forma única de vivir Austria.

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