Tirol en coche: de Zell am See a Innsbruck.
19:00:00
Recorrer el Tirol en coche es descubrir
Austria en su estado más puro: lagos alpinos que parecen
espejos, pueblos con encanto donde la tradición sigue viva y pequeñas ciudades
llenas de historia y cultura. En este post quiero llevarte a conocer algunos de
los paisajes y pueblos más bonitos del Tirol, lugares donde
parece que el tiempo se haya detenido y cada curva de la carretera abre un nuevo
horizonte.
¿Te vienes conmigo a una ruta en coche por el Tirol austríaco?
A las afueras, sobre una colina rodeada de jardines, se alza el
Schloss Ambras, un palacio que en sus orígenes fue una
fortaleza medieval. En 1564, el duque Fernando II lo transformó en un
elegante palacio renacentista, convirtiéndolo en uno de los lugares más
destacados de la ciudad.
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¿Te vienes conmigo a una ruta en coche por el Tirol austríaco?
Lo imprescindible en esta ruta
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Innsbruck
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Zell am See
Esta pequeña localidad, con sus casas de colores, está bañada por las
aguas cristalinas del lago que le da nombre: Zell am See.
Merece la pena hacer un alto en el camino para pasear alrededor del lago y
contemplar cómo las montañas lo rodean en un escenario de postal.
Si estás pensando en darte un baño por libre, debes saber que no es tan
sencillo: el acceso al agua está limitado y no existen zonas públicas
habilitadas para ello. La opción es entrar en alguno de los clubes
privados que bordean la costa, donde sí encontrarás espacios preparados
para nadar y disfrutar del lago.
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| Vista del lago en Zell am See |
Kitzbühel
Kitzbühel es conocida como la localidad austríaca con
algunas de las mejores pistas de esquí del país. Aquí se inauguró la
primera escuela de esquí en 1863, convirtiéndose en un referente mundial
para los amantes de este deporte. La ciudad, fundada en el siglo XVI,
prosperó gracias a la explotación de minas de cobre y plata, lo que marcó
su desarrollo histórico.
Hoy, Kitzbühel conserva un encantador
centro de origen medieval que invita a pasear entre
calles empedradas y casas de colores pastel. Su mezcla de tradición alpina
y ambiente sofisticado la convierte en un destino imprescindible tanto en
invierno como en verano.
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| Centro de origen medieval |
Going am Wilden Kaiser
Going am Wilden Kaiser se encuentra a pocos kilómetros de
Kitzbühel y es un pequeño pueblo situado a los pies del imponente
macizo del Kaiser. Su atmósfera tranquila, las casas tradicionales y las vistas
espectaculares lo convierten en un lugar perfecto para conectar con la
naturaleza y descubrir la autenticidad del Tirol austríaco.
Si lo visitas, no te puedes perder su iglesia barroca y
la plaza del pueblo, escenarios que sirvieron de telón de
fondo para la serie de televisión Doctor en los Alpes. Pasear por sus
calles es sentir la esencia alpina en estado puro.
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| El centro de Going amb Wilden Kaiser con el macizo al fondo |
Hall in Tirol
A solo 9 kilómetros al este de Innsbruck se encuentra
Hall in Tirol, una encantadora ciudad medieval que
prosperó gracias a la riqueza de la sal en el siglo XIII. Pasear por sus
calles empedradas y dejarse llevar por el ambiente histórico es, sin duda,
el mejor plan para descubrir su esencia.
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| Centro histórico de Hall in Tirol |
Uno de sus grandes atractivos es el castillo Burg Hasegg,
que durante más de 300 años funcionó como casa de la moneda, acuñando los
famosos thalers de plata que dieron origen al dólar. Su torre circular y
la impresionante noria de madera son testigos de este pasado y no dejan
indiferente a ningún visitante.
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| Castillo Burg Hasegg |
Innsbruck
Innsbruck, la capital del Tirol, es un destino ideal en
cualquier época del año: siempre hay algo que hacer, desde paseos
culturales hasta deportes de invierno. Su Altstadt, de
estilo tardomedieval, parece sacada de un cuento, con casas de colores y
estrechas calles que invitan a perderse en un ambiente de fantasía.
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| Altstadt de Innsbruck |
En pleno centro se encuentra el gran emblema de la ciudad: el
Tejadillo Dorado. Este mirador gótico fue construido para
el emperador Maximiliano I y cuenta con dos plantas decoradas con murales,
además de un tejado formado por 2.657 tejas de cobre dorado al fuego. Hoy
en día, se puede visitar su interior y disfrutar de las vistas desde su
balcón.
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| Tejadillo Dorado |
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| Schloss Ambras |
Para los amantes del deporte, especialmente de los deportes de invierno,
Innsbruck ofrece una visita imprescindible: el
trampolín de saltos de esquí Bergisel.
Diseñado en cristal y acero por la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid, se
eleva 50 metros y permite contemplar unas vistas espectaculares de la
ciudad. Si no quieres pagar la entrada, desde el parque situado a sus pies
también se obtiene una panorámica estupenda de la capital tirolesa.
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| Bergisel |
Seefeld in Tirol
Al oeste de Innsbruck se encuentra Seefeld in Tirol, una
pequeña localidad rodeada por altos picos calizos. Situada en una meseta
orientada al sur, Seefeld ganó protagonismo internacional al ser
coorganizadora de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1964.
Aunque la ciudad en sí no cuenta con demasiados monumentos, su edificio más
destacado es la Pfarrkirche St. Oswald, una iglesia de estilo
gótico tardío cargada de historia y leyendas. Se cuenta que en 1384, un laico
llamado Oswald Milser tomó una hostia reservada al clero durante la misa de
Pascua. Al hacerlo, la tierra comenzó a tragárselo, pero arrepentido de sus
actos, la hostia se cubrió de la sangre de Cristo. Este milagro quedó
vinculado a la Capilla de la Sangre, situada al final de las
escaleras de la nave lateral izquierda.
Hoy, la iglesia sigue siendo un lugar de gran interés, tanto por su
arquitectura como por la fuerza de las tradiciones que la rodean.
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| Pfarrkirche St. Oswald |
Ehrwald
Ehrwald es una pequeña localidad situada en la frontera
con Alemania. Su marco natural es incomparable, ya que se encuentra
rodeada por altas montañas, entre ellas el Zugspitze, el
pico más alto de Alemania con 2.962 metros de altura.
Una forma sencilla y especial de contemplar el Zugspitze es detenerse en
alguno de los aparcamientos de los restaurantes que hay en la carretera
hacia Ehrwald. Comprar un bocadillo o un tentempié, sentarse con calma y
disfrutar de las vistas es un plan perfecto: un momento de tranquilidad
frente a un paisaje de ensueño que recordarás siempre.
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| Vistas del monte Zugspitze |
Stams
En el corazón del Tirol occidental se encuentra Stams, una
pequeña localidad conocida por su imponente abadía cisterciense. Fundada en el
siglo XIII, la Abadía de Stams se convirtió en un centro
espiritual y cultural de gran importancia en la región. Su fachada barroca,
con tonos cálidos y detalles ornamentales, destaca en medio del paisaje alpino
y transmite la fuerza de siglos de historia.
Aunque solo la visité por fuera, el conjunto impresiona por su monumentalidad
y por el silencio que lo rodea. Pasear alrededor de la abadía permite apreciar
la armonía entre arquitectura y naturaleza, y entender por qué este lugar
sigue siendo un símbolo del Tirol.
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| Abadía de Stams |
Consejos prácticos
Tiempo recomendado:
2-3 días para disfrutar con calma.
Transporte: coche imprescindible para conectar pueblos.
Mejor época:
primavera-verano para paisajes verdes. Si eres amante de los deportes de
invierno, esta región se convierte en un paraíso: estaciones de esquí,
actividades en la nieve y una visión completamente diferente del Tirol, con
sus valles cubiertos de blanco y un ambiente único.
Recorrer el Tirol en coche es mucho más que seguir una ruta: es dejarse
sorprender por cada curva del camino, por los pueblos que parecen detenidos en
el tiempo y por las montañas que acompañan en silencio. Desde los lagos
alpinos hasta las ciudades vibrantes, cada parada ofrece una historia distinta
y una forma única de vivir Austria.
















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