domingo, 24 de marzo de 2019

Diario de Macedonia y Bulgaria 9: ¿Qué ver en la costa del Mar Negro?

Atardecer en Sozopol - Glo Ribas-Bulgaria 2018

Miércoles, 7 de agosto 2018

La costa del Mar Negro es una de las zonas de Bulgaria más caras y concurridas por los turistas de todas las nacionalidades. Aún y así es uno de los lugares que no pueden olvidar en una ruta por Bulgaria. En el post de hoy os llevamos a conocer algunas de las ciudades más importantes de la costa como son Varna y Nessebar, y también a pueblos pesqueros más pequeños pero no por ellos menos encantadores, como es el caso de Sozopol.

Esperamos que el post de hoy os sirva de inspiración para crear vuestra ruta por la zona, así que... ¿nos acompañáis a conocerla? 

Desayunamos en el buffet del hotel y nos despedimos de nuestra suite... en la que de verdad dormimos divinamente.

La ruta prevista para el día la realizamos de norte a a sur recorriendo la costa del Mar Negro. Nuestra primera parada fue Varna, una de las ciudades más grandes de la  zona de la costa.
Después de dar varias vueltas para aparcar dejamos el coche en un parking que valía 2 levas (1 euro) la hora. Pensamos que sería la mejor opción para poder visitar el centro de la ciudad.

El paseo lo iniciamos visitando el exterior del precioso Teatro de la Opera de Varna. Siguiendo por la izquierda del Teatro pasamos por la Torre del Reloj y justo frente a ella, al otro lado de la avenida, se encuentra la Catedral de Varna. Se puede visitar de manera gratuita y es muy recomendable ver su interior. 

Teatro de la Ópera
Catedral de la Asunción de la Virgen
Interior de la catedral
Tras la visita volvimos a la plaza donde se encuentra el Teatro de la Opera. Allí también se ubica el edificio de los Archivos del Estado de Varna. El edificio es de lo más soviético y queda totalmente en desacorde con el resto de la plaza, sinceramente es bastante horrible.

Archivos del Estado de Varna
Continuamos nuestro paseo hacia la Iglesia de San Nicolás. Esta pequeña y concurrida iglesia es, personalmente, la más bonita de Varna. Su iconostasio sin duda te deja sin palabras. En ella nos encontramos la celebración de un bautizo. Fue bastante curioso poder ver cómo realizan este ritual, ya que solamente estaba en la ceremonia la madre, la abuela, el sacerdote y, como no, el bebe. Otra de las cosas que nos sorprendió de la celebración es que se llevaba a cabo entre semana y a media mañana.
Exterior de la Iglesia de San Nicolas
Interior de la iglesia
Uno de los iconos que hay y se veneran en la iglesia
Frente a ella encontramos la Iglesia Ortodoxa del Arcángel San Miguel. Fue fundada en 1865 y en ella sucedieron dos hechos muy relevantes tanto para el país como para la ciudad. El primero de ellos fue que en ella se ofició la primera misa en búlgaro y el segundo es que en la iglesia se albergó la primera escuela de la ciudad. Su interior no es demasiado bonito pero es curioso poderla ver por toda la historia que hay tras ella, y el complejo donde se encuentra sí que es bonito.

Exterior de la iglesia que se encuentra dentro de un recinto ajardinado
Su interior es pequeño pero bastante curioso

Antes de seguir con el recorrido pasamos por un supermercado a comprar unas aguas porque el calor era sofocante y yo estaba medio mareada (1.30 levas). 

Una vez recobramos fuerzas y nos refrescamos fuimos a visitar las Termas Romanas, las entradas nos costaron 4 levas (2 euros). Estas ruinas son del siglo II dC y son las más grandes del país y las cuartas del continente. Para los amantes de la historia os recomendamos muy encarecidamente la visita ya que los espacios se conservan en bastante buen estado tras haber estado durante mucho tiempo desatendidas por el coste que suponía mantenerlas.

Entrada a las termas
Estancias del complejo
En cada zona hay una cartela en la que se explica qué estancia era y su planta
Área en la que se producía el calor para calentar las distintas salas
Zona de almacenaje

Seguidamente visitamos la Iglesia de Sveti Atanasii, que tiene vistas a las termas. Está datada del 1838 y la rodea un precioso jardín. A nosotros no nos acabó de gustar su interior, por la cual cosa si decidís no visitarla creemos que no os perderéis nada.

Iglesia Sveti Atanasii
Para terminar nuestra visita exprés por la ciudad nos dirigimos al Parque Primorrski. Es el principal pulmón verde de la ciudad, tiene una extensión de unos 8 Km, y fue creado en 1878. Tiene varias entradas a su alrededor, nosotros accedimos por donde se encuentra el Museo Naval. Además de este museo también hay un Acuario, el Observatorio Copérnico, el Museo de Historia Natural y un Zoo.

Museo Naval
Una de las muchas zonas ajardinadas del parque
Observatorio Copérnico
Enormes letras de la ciudad donde todo el mundo se detiene para sacarse fotos

Tras unas horas en Varna y ver todo el centro histórico seguimos nuestra ruta hacia el sur bordeando la costa el Mar Negro hasta llegar a Nessebar.

La ciudad de Nessebar se encuentra dividida en dos partes, la zona más moderna se encuentra en el continente y la parte antigua está en una isla unida al continente mediante un puente.

Esta parte más antigua está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en  consecuencia es la parte más visitada. Para aparcar la mejor opción es dejar el coche en uno de los parkings habilitados. No son baratos pero es la única forma de poder dejar el coche más o menos próximo. Donde lo dejamos nosotros nos salió por 8 levas (4 euros unas 2 horas), no nos pareció descabellado por estar en pleno centro.

Una vez dejamos el coche fuimos a buscar un sitio para comer. Estando en una zona de costa nos apetecía comer algo de pescado después de tantos días comiendo carne. El sitio escogido lo recomendaba la guía y se llamaba Savine y tenía unas vistas preciosas al mar. Cada uno nos pedimos un plato de pescado fresco y una cerveza, nos costó 50 levas (25 euros).

Dorada a la parrilla
Tintorera rebozada 
Vistas desde nuestra mesa al Mar Negro
Con la barriga bien llena fuimos a descubrir la ciudad antigua. Aunque estaba llena de turistas, la gran mayoría rusos, Nessebar es una preciosidad. Sus calles estrechas, sus iglesias de piedra y sus parterres tan bien cuidados hacen que te enamores de ella. Como toda ciudad que recibe un volumen de turismo elevado, sus  precios también son elevados pero que ésto no os haga borrarla de la lista de ciudades para visitar.

Nessebar en un pasado contó con unas 80 iglesias, actualmente muchas de ellas no nos han llegado a nosotros y las pocas que todavía resisten, la gran mayoría, se encuentran en ruinas. Nuestro paseo por la ciudad antigua se basó en recorrer el exterior de algunas de estas iglesias que aún se conservan.

La primera de las iglesias que visitamos fue las ruinas de la Iglesia Sveti Sofia. Estas ruinas son del siglo V y es el lugar más visitado de la ciudad, sin ninguna duda. Estas ruinas están en el centro de una plaza rodeada de terrazas donde puedes sentarte a comer o tomar algo.

Vista general de Sveta Sofia
Interior de la nave central
Vista lateral
La próxima iglesia que visitamos fue la Iglesia de Sveta Paraskeva que no está muy lejos de esta última. Esta iglesia es de una sola nave y está datada del siglo XIII. Actualmente es un espacio de exposición de frescos que se han podido recuperar de algunas iglesias desaparecidas de la ciudad.

Iglesia Sveta Paraskeva
Seguimos conociendo la ciudad y deambulando por las calles hasta llegar a la Iglesia Sveti Spas una de las iglesias más humildes de la localidad. Se construyó a principios del siglo XVII bajo el nivel de la calle, tal y como rezaban las leyes otomanas.

Iglesia Sveti Spas

Siguiendo la calle encontramos la Iglesia de San Juan Bautista. Ésta fue construida en el siglo X y fue construida sobre una iglesia en ruinas de época bizantina del siglo VI.

Iglesia de San Juan Bautista

Para terminar nuestro paseo visitamos una de las iglesias que queda muy cerca de la puerta de entrada a la ciudad antigua, la Iglesia de Cristo Pantocrátor. De todas las iglesias que encontramos en Nessebar es la que se encuentra mejor conservada. Es de mediados del siglo XIV y toda ella es un ejemplo de la arquitectura de Nessebar.

Iglesia de Cristo Pantocrátor
Nos despedimos de la ciudad saliendo por la Puerta de la Ciudad. Desde el exterior de la ciudad antigua se tiene una muy buena perspectiva tanto de la puerta como de las murallas fortificadas, datadas del siglo V dC.

Puerta de la Ciudad
Continuamos nuestra ruta hacia el sur para visitar Sozopol. Para llegar tuvimos que cruzar otra de las grandes ciudades de la costa, Burgas. Ya desde un inicio decidimos que no la visitaríamos porque, por las imágenes que vimos, no nos terminó de convencer. Si la cruzáis para ir a Sozopol fijaros en la gran cantidad de parques acuáticos que hay (y curiosamente todos inspirados en castillos) y sobretodo armaros de paciencia porque el tráfico es terrible.

Finalmente llegamos a Sozopol. Aparcamos en el parquing del club náutico (2 levas la hora = 1 euro) que se encontraba a las afueras. Toda la ciudad es peatonal y las zonas y calles para aparcar son bastante limitadas.

Esta es otra de las ciudades que atraen al turismo internacional, el volumen de éste no es tan elevado como en Nessebar, y durante los meses de verano se ve alterada la tranquilidad de la localidad. Durante los meses de verano se hacen conciertos y actividades gratuitas hecho que hace que sea un reclamo para los visitantes.

Iglesia Sveta Bogorodistsa
A lo largo de la calle principal encontramos un buen número de tiendas de recuerdos y terrazas.
La mayoría de casas son construidas siguiendo el estilo tradicional búlgaro
Vista de la ciudad desde el puerto
La ciudad no es demasiado grande, así que podéis dar un paseo sin prisas admirando la arquitectura típica búlgara.

Llegados a este momento del día decidimos ir hacia la ciudad donde pasaríamos la noche, ya que se encontraba a bastantes kilómetros de donde estábamos, ésta era Yambol. No escogimos esta ciudad por nada en concreto, sino porque  quedaba a medio camino del inicio de la ruta del día siguiente.

Yambol... que deciros de ella... nosotros no os recomendamos que vayáis... Aquí va nuestra experiencia. Creemos que debimos entrar por la zona de la ciudad menos recomendable, ya que los primeros bloques de pisos que encontramos no estaban en las mejores condiciones pero a medida que avanzábamos con el coche la cosa "mejoraba"... el ambiente era muy chungo, los bloques de pisos pasaron a ser casas destartaladas y chabolas, los niños cruzaban la carretera principal sin ningún tipo de control por parte de los padres, había hogueras a los márgenes de la carretera y por las calles secundarias (a parte de estar hechas un Cristo) las personas con las que nos cruzábamos no nos quitaban ojo... Sabíamos, o eso imaginábamos, que el hotel no estaba en una zona así por lo que vimos en Google, pero en esos momentos dudábamos de todo... nos costó muchísimo salir de esa zona porque estaba en obras y el GPS no nos redireccionaba de ninguna manera.

Por fin llegamos al hotel y el mal rollo ya no nos lo quitaba nadie. Reservamos por muy poco dinero la suite, que no dejaba de ser una habitación más grande de lo normal, sin ningún  tipo de lujo. Nos medio acomodamos y a la hora de hacer el check in preguntamos si podíamos cenar en su restaurante y, aún y ser los únicos clientes, nos dijeron que sin problemas. 

Entrada
Baño
Habitación
En la siguiente entrega os llevaremos hacia el centro del país, zona que descubriremos durante durante dos días y la cual se encuentran preciosas ciudades y parajes.

La costa del Mar Negro es una zona imprescindible para cualquiera que visite Bulgaria pero si tengo que quedarme con sólo un lugar de los que visitamos sin duda alguna me quedo con Nessebar. Sí que es un lugar ultra turístico pero el encanto de sus callejuelas, las construcciones tradicionales y sus preciosas iglesias hacen que la ciudad tome una relevancia por encima de las demás ciudades costeras

Mapa de la ruta

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