lunes, 11 de febrero de 2019

Diario de Macedonia y Bulgaria 6: Viajamos hacia el noroeste de Bulgaria.

Belogradchik - Glo Ribas - Bulgaria 2018

Sábado, 4 de agosto 2018

Os traemos una nueva jornada de nuestro viaje por Bulgaria. Esta vez os llevamos a conocer la parte noroeste del país donde la protagonista és la naturaleza. No os perdáis la cueva que exploramos y el precioso paisaje lunar con el que terminamos el día. ¿Nos acompañas?


Después de pasar una noche terrible, tal y como os contaba en el post anterior, decidimos que le pondríamos remedio bajando a desayunar y tomándonos un baño en la piscina. Tanto una cosa como otra fueron mano de santo y me despejaron del cansancio acumulado.

Decidimos alterar el planning previsto y empezamos dirigiéndonos hacia el noroeste del país para visitar la Cueva Magura. Al quedar tan lejos de donde nos encontrábamos y sabiendo el horario tan corto de visitas creímos que lo mejor sería empezar por allí y asegurarnos la entrada.

El acceso a ella no es demasiado fácil ya que se encuentra bastante escondida al final de una carretera. Cuando toméis esta carretera no aparquéis al principio, aunque veáis coches estacionados, porque tendréis que andar un buen trozo hasta encontrar la taquilla para comprar las entradas. Al final, hay un parking que se paga a un señor (tipo gorrilla) y las entradas las venden una pareja de ancianos, que no son demasiado amables y que hablan algo parecido al inglés mezclado con búlgaro, en una caseta cerca del acceso. Lo que hicimos fue así seguir las instrucciones que nos daba a gritos y como buenamente entendimos... El parking y las entradas tienen un coste de 23 levas (11,50€).

Leímos que las visitas eran guiadas pero el señor nos dijo que nos uniéramos a un grupo que estaba entrando... nuestra sorpresa fue que no había ningún guía así que... nos tocaba descubrir solos la cueva. Realmente fue un gran regalo el no ir en un grupo de 20 personas (como vimos mucho más adelante) ya que podíamos ir a nuestro ritmo y disfrutando de esa maravilla natural.

La cueva tiene una longitud de casi 3 kilómetros y está considerada como una de las cueva más grandes del país. Sus formaciones rocosas y sus pinturas rupestres la hacen singular y digna de ser visitada.

Nuestro paseo duró más de dos horas. Quedamos gratamente sorprendidos con el lugar ya que nos imaginábamos que sería un espacio más pequeño, con 4 pinturas rupestres que apenas se verían, pero fue todo lo contrario... una cueva enorme donde las protagonistas son las estalactitas, las estalagmitas, las columnas, los órganos y las joyas de la corona: las pinturas prehistóricas con un gran nivel de conservación. Yendo hacia la sala donde se encuentran las pinturas nos cruzamos con una de las arqueólogas que trabajan allí y nos contó los trabajos que están llevando a cabo y como aún se están encontrando un buen número de pinturas.

Aprovechamos para agradecer a los compañeros del blog Viajes Chavetas, Isaac y Paula, ya que gracias a su diario de Bulgaria descubrimos este precioso lugar que la guía tan sólo lo citaba. También os recomendamos que para la visita llevéis calzado adecuado (bambas de deporte o bota de montaña) porque el suelo al estar mojado y embarrado es resbaladizo, así como ropa de manga larga (aunque sea un pantalón fino y una chaqueta) porque la temperatura suele ser de unos 12 grados.

Interior de la entrada a la cueva
Primera sala que encontramos en la cueva
Algunas de las muchas estalagmitas que encontramos en la cueva
Detalle de las pinturas rupestres

Panorámica de la sala donde se encuentran el mayor número de pinturas

Para terminar la visita encuentras otra sala mucho más grande que las anteriores

La salida de la cueva se encuentra en el lado opuesto de la entrada, casi al inicio de la carretera por la que circulamos para llegar a la entrada. 


Salida de la cueva
Si habéis dejado el coche en el parking tenéis unos 30 minutos a pie, así que paciencia. Cuando llegamos al coche nos cambiamos los pantalones por unos cortos, nos limpiamos el barro de las bambas y fuimos a buscar un sitio para comer. Antes del cruce que conduce a la cueva hay un pequeño camping a pie de carretera con un bar. Al ser casi las 16h decidimos mirar a ver si podíamos comer algo. Sin problema nos sirvieron algo de carne cocinada al estilo tradicional, una cervecita y tomamos un postre, todo por 25,90 levas (12,95€).

Al terminar de comer deshicimos el camino y paramos en Belogradchick para visitar la fortaleza que corona la ciudad. A los pies del recinto encontramos el parking (2 levas = 1 €) y una casa donde venden regalos y las entradas, que cuestan 10.50 levas (5.25€). Sólo nos advirtieron que a las 19h cerraba la fortaleza y teníamos que salir antes de esa hora.

Las vistas desde ese punto son fantásticas. Después de ver la entrada a la fortaleza, en nuestro caso no la vimos demasiado bien porque había montado un escenario, hay unas escaleras. Os recomendamos que las subáis para ver el paisaje que se presenta delante tuyo. También os animamos a hacer un poco el mono, siempre con mucho cuidado, y subáis por las piedras y a entrar por una grieta entre las rocas para que veáis una vista espectacular del valle y de su paisaje lunar, que recuerda, en cierto modo, a la montaña de Montserrat en Catalunya. A nosotros nos encantó y al ser la hora en la que empezaba a caer el sol, las formaciones de piedra se veían de un color rojizo muy intenso...

Esta fortaleza fue creada en época romana y ampliada por bizantinos, búlgaros y turcos, aunque toda la construcción que vemos hoy en día es de mediados del siglo XIX. de todo el complejo se pueden visitar los tres patios y los diferentes búnkers defensivos.

Entrada a la fortaleza

Zona interior de defensa

Las rocas que hacen de defensa natural de la fortaleza

Vista del paisaje

Formaciones rocosas que configuran el paisaje lunar 

Vista del paisaje de la parte posterior de la fortaleza

A 148 Km de Belogradchik está Byala Slatina donde teníamos nuestro alojamiento. Después de 2h de coche llegamos al pueblo, que estaba totalmente a oscuras y la chica del hotel nos esperaba para indicarnos que aparcáramos en el parking gratuito del hotel. Después de hacer el check in y mostrarnos la habitación fuimos en busca de algo para comer.

Nuestra habitación
No teníamos nada de hambre porque terminamos de comer tarde, pero al menos  teníamos que comer algo para no irnos a dormir con el estomago vacío. Encontramos un supermercado 24h y compramos algo de bebida y fruta para matar el gusanillo (5,80 levas = 2,90€). Fuimos directos para la habitación a descansar, ya que la caminata por la cueva nos había dejado molidos.

En la próxima entrega descubriremos parte de la zona central del país, acabando la jornada a orillas del río Danubio, frontera natural con Rumanía.

No podría recomendar otro lugar de los que vimos este día que la Cueva Magura. En las guías de viaje la nombran poco y por eso aún sigue siendo una gran desconocida. Su magnificencia y sus pinturas murales prehistóricas os hará quedaros con la boca bien abierta y desearéis que el paseo de 2h no se acabe.


Mapa de la ruta 6

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