domingo, 24 de febrero de 2019

Diario de Macedonia y Bulgaria 7: Un dia por el norte de Bulgaria

Cueva Devetashka  - Glo Ribas - Bulgaria 2018

Lunes, 5 de agosto 2018

En esta séptima etapa del viaje seguimos descubriendo Bulgaria. En este capítulo os llevamos a conocer un puente de madera, una cueva inmensa, dos monasterios tallados en la roca de la montaña y lo terminamos a las orillas del Danubio, frontera natural con Rumanía. ¿Te apuntas a conocer todo lo que hicimos?

Nos levantamos, un día más, pronto para empezar nuestra ruta con miedo a que nos faltara tiempo de hacer todo lo que teníamos previsto visitar. Desayunamos en la misma recepción unos croissants de bolsa y un café de una cafetera Nespresso. No era nada espectacular pero al menos nos sirvió para no salir con el estómago vacío.

Tras dejar el hotel nos pusimos en ruta hacia nuestra primera parada, el pueblo de Lovech. En  nuestra guía se cuenta poca cosa de él pero lo poco que decía nos llamó la atención ya que entre todas sus atracciones sobresalía el puente cubierto construido de madera que cruzaba el río Osam.

Lovech es conocida como la "ciudad de las lilas" ya que en primavera es cuando florecen e inundan toda la ciudad con su perfume. La población es visitada principalmente por búlgaros y pocos extranjeros son los que se ven por Lovech.

Dimos una vuelta por el centro, visitamos el exterior de la iglesia y tras hacer algunas fotos seguimos nuestro  camino.

Puente cubierto de Lovech
Interior del puente
Plaza principal de Lovech en el barrio de Varosha
Iglesia en el barrio de Varosha
A 20 Km al norte de Lovech se encuentra la Cueva Devestashka. Para llegar a ella tienes que pasar por un camino de tierra que te conduce a una explanada habilitada para aparcar los coches. Al final de ella hay una gran valla que impide la circulación de vehículos y al lado izquierdo una caseta donde se compran las entradas, 4 levas = 2€.

No se si lo hemos comentado antes pero si sois estudiantes llevaos el carné de la Universidad, ya que os aplicarán sin problema el precio reducido. Al tener yo (Glòria) el carné, lo iba mostrando y sin ninguna objeción me aplicaban el descuento.



Con la entrada en la mano te diriges hacia la cueva y antes de cruzar el puente que te lleva a ella tienes que escanear la entrada para que se desbloquee el torno que da acceso.

El puente que se encuentra tras cruzar el torno
Acercándonos a la entrada de la cueva
Entrada en la cueva
Esta cueva es muy particular ya que cuenta con 7 agujeros de distinto tamaño en la parte superior por los que penetra la luz e ilumina el espacio.
Después de varios estudios en los años 50 se supo que la cueva fue habitada en distintos periodos de tiempo a lo largo de toda la historia. Los primeros habitantes se instalaron en la Edad de Piedra pero además la Cueva es uno de los yacimientos más ricos con restos culturales de la época Neolítica.

Interior de la cueva en la que se pueden ver parte de los agujeros del techo
Al fondo de la imagen hay una parte que se prohíbe el acceso debido a que hay colonias de murcielagos  
Espacio de la cueva en el que se utilizó como almacén
Esta cueva está mucho más concurrida de turistas que la Cueva Magura. Aún y así, al ser un espacio tan grande, no te da la sensación de aglomeración. Personalmente me impresionó mucho su grandeza y el ambiente místico que se respiraba. Hay zonas que están protegidas y a las que no se puede acceder, ya que hay varias colonias protegidas de murciélagos que viven en ellas. Es un lugar 100% recomendable para visitar.

En esta foto se puede ver la magnificencia de la cueva
Llegados a este punto según el planning que teníamos, hubiéramos terminado nuestra ruta, sólo nos quedaría ir hacia el hotel. Sobre el papel nos parecía una ruta súper larga pero terminamos a media mañana. Ya en el coche incorporamos a la ruta de hoy un par de lugares que dejamos en stand by cuando organizamos los diferentes recorridos, así que pusimos rumbo hacia el Parque Natural Russenski Lom.

Este Parque Natural es conocido por albergar varios monasterios tallados en la roca de las montañas. Una de estas construcciones es el Monasterio Rupestre de Ivanovo. Llegamos al mediodía sin hambre apenas, así que en el parking de la zona del Monasterio Rupestre rescatamos algo de comida que teníamos en el  coche, como galletas y fruta, y nos las comimos. Cuando terminamos  nuestro pequeño tentempié empezamos a subir las escaleras habilitadas en la montaña para llegar a la iglesia. Os recomendamos que las subáis con calma porque en un principio no se nota, pero a medida que vas ascendiendo la pendiente es algo más pronunciada y los peldaños tampoco están en las mejores condiciones.

Acceso al Monasterio
Una vez superas la pendiente, a mano derecha está la entrada de la iglesia que está gestionada por dos señores mayores. En el mismo punto de venta de recuerdos venden las entradas (7 levas = 3,50€) y el señor te facilita una hoja plastificada en tu idioma para que puedas conocer un poco más sobre la historia del lugar.

Entrada al Monasterio
Este monasterio está declarado Patrimonio de la UNESCO. Se encuentra a 40 metros de altura. fue construido en el siglo XIII y sus pinturas murales son del XIV, que están considerados como los mejores de Bulgaria.

Sala principal del monasterio
Detalle de los frescos
El lugar se ve en unos 15 minutos. Al salir seguimos por el sendero que hay frente a la iglesia, y que te conduce a un mirador donde se puede ver una panorámica preciosa del Parque Natural.

Vista del Parque Nacional de Russenski Lom
Se puede continuar la visita por otro caminito que también te lleva al parking pero, al desconocer el rato que podríamos tardar en realizarlo, deshicimos el camino y bajamos por las mismas escaleras por las que ascendimos.

Seguimos la ruta hacia el norte hasta llegar a Basarbovo, donde hay otro monasterio tallado en la roca. Éste, por contra del Monasterio Rupestre de Ivanovo, se encuentra en activo y se fundó en el siglo XV, pero a lo largo del tiempo se ha ido ampliando y restaurando. La entrada a los espacios sacros son 8 levas (4€). Personalmente no recomiendo pagar la entrada para verlo por dentro ya que el interior de la iglesia y el oratorio no son demasiado bonitos. Sí que os recomiendo que visitéis los jardines que hay antes de subir y ver la construcción desde abajo (no os hacen pagar para verlo desde ahí).

Entrada al monasterio
Vista del monasterio excavado en la roca
Oratorios alrededor de la roca
Iglesia del conjunto
Acceso a las estancias del monasterio en la roca

Oratorio
Iglesia en la roca
Para acabar el día nos dirigimos a Ruse, lugar donde pasaríamos la noche. Nuestra primera parada fue el hotel que habíamos reservado, el City House Hotel. Es un hotel no muy grande pero es muy chulo y la habitación era grande y cómoda. Como que llegamos pronto decidimos hacer un poco de colada porqué nos estábamos quedando sin provisiones de ropa limpia. Al terminar salimos a dar un paseo andando, ya que estábamos muy cerca del centro.



Ruse es la quinta ciudad más grande del país, con casi 180.000 habitantes. Ésta está situada a orillas del Danubio, el cual actúa como frontera natural entre Bulgaria y Rumanía. Está considerada como una de las ciudades más bonitas de Bulgaria y se distingue por su toque arquitectónico centroeuropeo.

Una de las calles principales en las que se puede ver el estilo arquitectónico más centroeuropeo

Plaza y monumento de la Libertad

Ópera del Estado
Ruse es una ciudad pequeña que no nos disgustó con el ratito que la estuvimos visitando. Después del paseo nos dio hambre y fuimos a cenar a un restaurante del centro que se llama Hacienda. Comimos una tabla de quesos, salmón a la plancha y un rissotto de pollo al curry, todo acompañado por un par de cervezas (45 levas = 22,95€). Al hacer calor decidimos cenar en el patio y nos llevamos un buen recuerdo del sitio... unas 15 picadas de mosquitos en las piernas y en los brazos... fue bastante horrible pero al ser una ciudad muy próxima al río y siendo verano sabíamos que acabaríamos algo marcados.

Patio semi cubierto del restaurante

Tabla de quesos

Salmón a la plancha

Rissotto con pollo al curry
Terminamos muy llenos de comer y nos fuimos paseando hasta el hotel. Al llegar nos pusimos una pomada para las picaduras (siempre llevamos un pequeño botiquín en los viajes por los impedimentos que nos podemos encontrar por el camino) y repasamos un poco la ruta del día siguiente, que en el caso de la siguiente jornada nos llevaría hasta la costa del Mar Negro.

Entre todos los sitios visitados durante el séptimo día de ruta, sin duda la parada obligatoria es la cueva Devetashka. Primero porqué resulta una parada refrescante en un día de verano, y es que la cueva mantiene una temperatura muy inferior a la del exterior. Y segundo porqué es fantástico contemplar como los rayos de sol atraviesan la penumbra de la cueva a través de los agujeros del techo, y aportan luz natural al interior de la majestuosa cueva.

Mapa ruta 7

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