domingo, 21 de enero de 2018

Día 13: Nos despedimos de Irlanda y llegamos a Liverpool

Phoenix Park - Glo Ribas  - Irlanda 2017

Jueves, 10 de agosto 2017

Último día en la maravillosa Irlanda. Cuando llega el final de una aventura me da la sensación que no he aprovechado el tiempo porque los días pasan volando, pero en este viaje no fue así. Tenía una sensación de haberlo aprovechado todo muchísimo más.
En este post nos acompañaréis de nuevo a Dublín, donde visitamos la Kilmainham Gaol y el Phoenix Park antes de devolver la furgoneta, y luego pondremos rumbo a Liverpool donde pasaríamos los últimos 3 días del viaje.

Al ser un día un poco complicado por lo que se refiere a traslados, nos levantamos más o menos pronto para hacer la maleta a conciencia, ya que por la tarde nos tocaba ir al aeropuerto. Bajamos a desayunar y nos encontramos con la sorpresa de un grupo de 120 españoles que habían llegado por la noche. Como que el comedor estaba de obras, la zona de desayuno era algo pequeña y montaron un colapso más que importante. Fuimos directamente a hablar con la mujer que llevaba el comedor y nos dijo que había más salas alrededor para poder sentarnos, así que buscamos un hueco y nos fuimos turnando para ir a buscar algo de comida entre los españoles que parecían sacados de The Walking Dead, con un ansia por comer que no era normal.

Al terminar de desayunar fuimos a recoger la maleta hacer el check out y a dejar las cosas en la furgoneta. Antes de partir de Maynooth vimos el castillo y la calle principal de día ya que el día anterior estaba bastante oscuro.

Castillo de Maynooth
Antes de devolver la furgoneta queríamos hacer un par de cosas en Dublín, la primera de ellas era visitar la Kilmainham Gaol.
Para poder aparcar por la zona de la cárcel es complicado, ya que todo es parkimetro. Aparcamos en un hueco y pusimos unas monedas que nos daba como un par de horas de aparcamiento.
Antes de ir a visitar la carcel fijaos en los horarios de visita ya que son algo reducidos y, como siempre os decimos, intentad ir a primera hora. Cuando entras te preguntan si ya tienes entrada o si la tienes que comprar. Nosotros comentamos el tema de la Tarjeta de Patrimonio de Irlanda y nos pusieron en la cola para comprar las entradas pero con un pelín de prioridad al llevarla.

Una vez en el mostrador te cuentan 2 tipos de visitas. Una tiene una duración de media hora y te enseñan los higlights de la cárcel, y la otra dura 1:30h y te enseñan todo el recinto. Nos dijeron que la primera visita empezaba en menos de 20 minutos y la otra al cabo de una hora. Nos hubiera encantado hacer la visita completa poro por el tema del parkímetro y el hecho de tener una hora marcada para devolver la furgo no fue posible. 

Una vez accedes te hacen esperar a tu turno en la sala de los juicios. Da un poco de grima esperar allí pero bueno, al ser poco rato no nos sentimos como delincuentes.
Cuando te vienen a buscar te llevan al museo. Allí, un espacio de 3 plantas, recoge toda la historia del edificio y objetos personales de diferentes presos de los cuales se cuenta su historia personal. Algo muy curioso y muy interesante ya que durante la visita el guía hace referencia a alguno de ellos que puedes volver a ver al terminar la visita.

Sala de juicios donde esperas a que empiece tu visita

Entrada al museo
Interior del mueso
Finalmente te viene a recoger el que será tu guía en la puerta del museo para llevarte a hacer la visita. La cárcel fue construida entre 1792 y 1795 y fue clausurada en 1824,  aunque su historia se alarga hasta bien entrado el siglo XX. La cárcel es conocida por haber confinado a los principales protagonistas de diferentes rebeliones irlandesas contra la ocupación inglesa. Los más destacados fueron los líderes de la Insurrección de Pascua de 1916 algunos de los cuales fueron ejecutado en la misma prisión.

El guía te cuenta tanto la historia del edificio, lo que se hacía en las salas que se visitan y alguna que otra historia personal de los prisioneros. La visita es en inglés y, de todas las visitas guiadas que hemos hecho durante el viaje, sin duda ésta fue la más fácil de entender y la más interesante. Los grupos no son demasiado grandes, unas 15 personas, y esto hace que todo sea más personalizado. ¡Por cierto! Para los más cinéfilos comentaros que éste fue el escenario de la película “En el nombre del Padre” de Jim Sheridan (1993).

Puerta de luna de las celdas
Interior de la celda
Galería central
Vista de la galería central des de otro angulo

Detalle de una de las puertas de una celda de la parte antigua
Pasillo de la parte antigua de la carcel
Cuando se termina la visita por el interior se pasa a visitar el exterior, donde también te cuentan historias sobre fusilamientos y huidas de la cárcel juntamente con la historia de la simbología de la antigua puerta principal. 

Exterior de la cárcel donde se habían ejecutado diversos presos
Puerta principal de la cárcel
Para finalizar el recorrido puedes volver al museo para terminar de ver la exposición con calma y entendiéndola un poco mejor tras la visita.
Como ya hemos dicho antes, recomendamos esta visita al 100%. Sin duda alguna en una futura escapada a Dublín reservaremos un poco más de tiempo para volver y hacer la visita completa, porque nos quedamos con ganas de más.

Al salir fuimos directos al coche porque le faltaba poco para que se terminara el tiempo del parkímetro. A continuación íbamos a recorrer el Phoenix Park en coche a ver si teníamos suerte y encontrábamos a los gamos. Dentro del parque hay diversas carreteras que lo traviesan ya que es enorme, y eso también va de maravilla para poder hacer un paseo rápido si no se tiene demasiado tiempo. 
Al final encontramos los gamos, al lado del sitio donde fuimos a parar con las bicis el primer día que lo visitamos. Aparcamos al lado de la carretera y fuimos directos hacia el pasto donde estaban. Realmente no hacen nada y si llevas zanahorias ellos están encantados de comerlas. Como os digo no hacen nada pero hubo uno, con una gran cornamenta, que le dió por perseguirme hasta que se cansó, pero evité correr porque tenía las de perder si el colega aceleraba el paso.

Después de huir de uno de ellos conseguí una foto con ellos
Con David se portaron mejor y no lo persiguieron
Uno de los "bichines" que encontramos
Cuando terminamos de recorrer el parque con la furgoneta vimos que ya no teníamos el tiempo suficiente para hacer nada más, así que nos dirigimos a la oficina de Europcar a devolverla, no sin antes pasar a poner gasolina. Los trámites de devolución fueron muy rápidos y pedimos si nos podían pedir un taxi para que nos llevara al aeropuerto.

Una vez en el aeropuerto comimos algo en uno de los restaurantes y cuando pasamos el control, que por cierto no hubo ningún tipo de problema, hicimos tiempo hasta embarcar paseando y mirando las tiendas que había.

A media tarde llegamos a Liverpool. Para poder ir hasta el centro hay cuatro líneas de autobús que te dejan en el mismo centro de la ciudad. Los buses que te llevan al centro son el Airlink 500, el precio del cual son 2,30 libras, es el más recomendable porque tarda unos 35 minutos hasta el centro y hay 2 autobuses cada media hora; los otros autobuses que van al centro son los 80A, 82A y 86A, el precio del trayecto de éstos son de 2,10 libras, tardan más en llegar, pero tienen una frecuencia de 15 minutos. Nosotros cogimos uno de estos tres últimos buses ya que fueron los primeros en llegar a la parada del aeropuerto. 

Como que no sabíamos bien bien donde bajar, fuimos siguiendo el trayecto del bus con la localización GPS de la tablet y la aplicación que funciona offline Maps.me, que va de maravilla. Cuando vimos que habíamos llegado donde nos iba más o menos bien para llegar al hotel nos bajamos.

Recorrimos parte del centro peatonal de la ciudad hasta llegar al Aloft Hotel Liverpool, situado en pleno centro de la ciudad justo al lado del mítico pub The Cavern.
El edificio y el interior del hotel eran preciosos, nos decantamos por este hotel y no por otro por el hecho que estaba en el centro y, aunque no era del todo barato, puestos a pagar preferíamos algo que estuviera bien. Barajamos la opción de ir a un hostel pero reflexionamos que al ser el final del viaje y estando tan cansados como estábamos, preferíamos algo de comodidad que, sin duda, la encontramos en este hotel.

Después del check in subimos a la habitación. Alucinamos con la habitación que nos tocó…. No era nada del otro mundo pero su decoración y distribución era simplemente perfecta. Deshicimos las maletas (¡por fin!) y decidimos que esa tarde no íbamos a hacer nada. Estábamos cansados y necesitábamos para runa tarde y descansar, que a veces también va bien tomar un respiro.

Escaleras antiguas
Zona de recepción

Zona de la habitación
Parte de lavabo y armarios
Zona de baño
Llegada la hora de cenar fuimos hasta la zona peatonal. Cuando fuimos hacia el hotel vimos que había un MacDonalds y estaba a 5 minutos del hotel. Así que sin pensárnoslo dos veces fuimos a cenar allí… queríamos algo que nos saciara pero que a la vez fuera rápido.

Terminamos de cenar y de nuevo volvimos al hotel. Queríamos planificar/ leer lo que se puede hacer en la ciudad para el día siguiente para no ir a ciegas. Así que en el próximo post os contaremos que se puede hacer durante un día en Liverpool.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...