domingo, 2 de octubre de 2016

¿Qué ver en Tallin en 1 día?


Tallin es la más pequeña de las tres capitales de las Repúblicas Bálticas. Es la que está situada más al norte, y la única con salida directa al mar. Enclavada en la bahía de Tallin, es también el principal puerto del país. Se trata de una ciudad que perfectamente se puede visitar en un día, aunque a lo mejor tendrás que coger algún autobús o transporte público para no acabar reventado. ¿Quieres saber todo lo que vimos nosotros? No te lo pierdas a continuación. 

Nosotros llegamos a Tallin después de visitar la isla de Saarema. Guiados por la guía que llevábamos, nos dirigimos a buscar alojamiento. No nos costó mucho, y es que Tallin en ese momento todavía no había vivido la explosión turística de estos últimos años. Eso también significa que muchos alojamientos no estaban tan renovados como ahora, y no había tampoco tanta oferta. 

Una vez conseguimos alojamiento en dos habitaciones, nos dirigimos al centro de la ciudad. Como anécdota, comentaros que llegamos el día 20 de agosto, y vimos colgadas por la ciudad bastantes banderas de Estonia. Yo, al menos, no estoy acostumbrado a tanto patriotismo, con lo cual me resultaba extraño. Luego nos enteramos que era el día de la independencia, con lo que todo cobró un poco más de sentido. 

El casco antiguo de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1997, y aunque también tiene mucha influencia hanseática, como sucede con Riga, aquí también se nota la influencia que ejercieron los vecinos escandinavos, y por lo que comentan, puede recordar también a algunos rincones de Estocolmo. El centro está dividido en dos partes: Toompea y la Ciudad Vieja. Toompea es una pequeña colina, donde se ubicaba el castillo medieval de la ciudad, dominando así toda la llanura y la bahía. 

Nos acercamos a Toompea, donde encontramos la Catedral de San Alejandro Nevski, una catedral ortodoxa, que fue construida a finales del siglo XIX. Lo más destacado de la catedral es su cúpula, que es una de las más grandes entre las catedrales ortodoxas. Justo delante está el Parlamento y Gobierno de Estonia, un palacio de estilo romántico, y de un peculiar color rosa. Justo a lado, y formando parte del mismo conjunto del Parlamento, está la torre Pikk Hermann, una de las torres que se conservan de la muralla medieval, que fue construida en 1371.

Catedral de San Alejandro
Parlamento y Torre Pikk Hemann

Siguiendo al norte, fuimos a visitar la Catedral de Santa María (Toomkirk), la principal iglesia luterana de la ciudad, un destacado edificio de color blanco. Es del año 1230, pero ha sido muy remodelada a lo largo del tiempo. Lo más reciente es su campanario, que data del siglo XVIII. Su interior se encuentra repleto de lápidas y de escudos de armas. 

Es muy recomendable acercarse a alguno de los extremos de Toompea, ya que des de la parte superior de las murallas se puede tener una vista de la ciudad vieja, así como del resto de la ciudad y de la bahía de Tallin.

Vistas de la Ciudad Vieja des de Toompea
Una vez ya habíamos paseado por Toompea, nos dirigimos a la Ciudad Vieja a través de la Pikk jalg (la calle Pierna Larga), que resigue las murallas del castillo y atraviesas un túnel bajo una de las torres. En esta calle hay casas construidas en la misma muralla del castillo.

Túnel en la calle Pikk jalg
Una vez entramos en la Ciudad Vieja, lo primero que encontramos fue la iglesia de San Nicolás, del siglo XIII, que no sólo se usa como iglesia, sino que también acoge numerosos conciertos. Desde allí, y dando un pequeño rodeo, nos adentramos en el Pasaje de Santa Catalina (Katariina käik), una estrecha callejuela paralela a la muralla, que había sido una de las calles más comerciales durante la edad media, ya que acogía a numerosos tenderos y artesanos. Uno de los aspectos que más nos sorprendieron de este pasaje fue una serie de arcos seguidos que se sitúan en uno de los extremos. Continuamos nuestro camino hasta la puerta de Viru, una de las puertas de entrada a la ciudad vieja. Da acceso a la calle más comercial de Tallin, la calle Viru. Está formada por dos torres circulares que pertenecen al sistema de defensa de la ciudad conjuntamente con la muralla.

Iglesia de San Nicolás

Pasaje Santa Catalina y sus arcos


Puerta de Viru
Nuestra siguiente parada fue la iglesia de San Olaf, a la que llegamos yendo al norte por la calle Uus. Lo que más destaca de la iglesia es su torre, de 124 metros, que durante la edad media fue uno de los edificios más altos de toda Europa. Des de allí, y a través de la calle Pikk, fuimos a otra de las puertas de la ciudad vieja que queda en pie. Se trata de una puerta situada junto a una torre de defensa llamada Torre Gorda Margarita. Y es que cuando uno está allí y ve el diámetro de la torre, se entiende su sobrenombre de "Gorda". Imaginaos su envergadura, que actualmente acoge el Museo Marítimo de la ciudad.

Iglesia de San Olaf

Torre Gorda Margarita
Nos volvimos a adentrar a la Ciudad Vieja paseando y disfrutando a través de las calles Vaike-kloostri y Pikk jalg, resiguiendo las murallas. Se conservan casi 2 kilómetros de muralla en Tallin, 20 torres en pie, y las 2 puertas antes mencionadas. Posteriormente nos dirigimos al Ayuntamiento (Raekoda), uno de los edificios más singulares de Tallin. Está situado en la Plaza del Ayuntamiento (Raedoja Plats), una gran plaza llena de terrazas y puestos donde encontrar numerosos souvenirs. El Ayuntamiento es un edificio gótico del siglo XV de color amarillo pastel. Es uno de los pocos edificios góticos civiles que hay por Europa del Este. En la parte superior sobresale una torre, que recuerda un poco a los minaretes de las mezquitas. La torre se culmina con una aguja, en la que hay una banderola con un soldado medieval, el soldado Vana Toomas, símbolo de la ciudad. En el mismo edificio, en una de sus esquinas, se encuentra una de las farmacias más antiguas de Europa.

Torres de defensa de la muralla
Más muralla
Ayuntamiento de Tallin
Una vez ya dimos una vuelta por las callejuelas del centro, nos dirigimos hacia otros barrios de la ciudad, no sin antes pararnos en la torre Espía en la cocina (Kiek in de Kök), a unos metros por delante de la muralla, y donde actualmente hay un museo y una de las entradas a los túneles de la ciudad.

Kiek in de Kök
Des de el centro, nos dirigimos al parque Kadriorg. Es uno de los parques más grandes de Tallin, lleno de estanques y jardines. En él se encuentra el Palacio del Zar Pedro el Grande, de estilo barroco. Fue encargado por el Zar ruso Pedro I el Grande, en honor a Catalina I, su segunda esposa, tras la conquista rusa de Estonia. Fue diseñado por un arquitecto italiano, Niccolo Michetti, aunque su construcción se alargó des del siglo XVII a principios del siglo XX. Su exterior es llamativo por el color rojizo y blanco de las paredes. En la actualidad es el Museo de Arte Extranjero. Tras el palacio hay unos bellos jardines con algunas fuentes. Sin duda es un lugar muy placentero para dar un paseo y relajarse. 

Palacio del Zar Pedro el Grande y jardines
Nuestra siguiente parada está a las afueras de la ciudad, con lo que cogimos el coche para ir. Se trata del Convento de Santa Brigitta. Está situado al norte de Tallin, en el distrito de Pirita. El convento, del siglo XV, está en ruinas des del siglo XVI por el ataque de los rusos, pero queda en pie las paredes y una impresionante fachada. El convento está dentro de un gran parque, del que forma parte también un cementerio del siglo XVII. 

Fachada del Convento de Santa Brigitta y el cementerio
El día comenzaba a llegar a su fin, y el sol se estaba poniendo. Aprovechamos la proximidad al puerto de Pirita para disfrutar desde allí de una increíble vista del atardecer en Tallin, con la silueta de la ciudad reseguida por un fondo anaranjado. Sin duda, fue uno de los momentos más especiales del viaje.

Atardecer con el skyline de Tallin

Aquí os dejo la ruta que hicimos (no todo a pie, claro!! jejeje):

1 comentario:

  1. La de años que llevo pensando en una escapadita por las República Bálticas. Preciosa Tallin!

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...