domingo, 9 de octubre de 2016

Día 7: Kastela - Trogir - Primosten - Sibenik - Skradin

Rincones de Sibenik - Glo Ribas - Croacia 2016
Llegamos al ecuador del viaje. Éste fue el último día que veíamos el Mar Adriático ya que a partir del día siguiente empezaríamos la ruta por el interior del país. Para despedirnos de la costa acabamos de visitar un par de Kastelas camino a la ciudad de Trogir. Tras ver la preciosa ciudad amurallada nos dirigimos hacia Sibenik para terminar el día ya en el interior, en Skradin. 
Si quieres saber todo lo que se puede llegar hacer en esta zona de Croacia sigue leyendo este nuevo capítulo del diario del viaje.

Empezamos el día desayunando en el alojamiento ya que con el precio de la reserva nos entraba el desayuno. Éste consistía en algo de embutido, tostadas, cereales, leche, café y yogures. Al finalizar nos despedimos del muchacho que regentaba el Bed and Breakfast y nos lanzamos a la carretera hacia Trogir.

Antes de llegar a esta preciosa ciudad quisimos poder ver un par de Kastelas más. Visitamos las que quedaban más cerca de Trogir ya que gracias a los folletos informativos nos parecieron interesantes. La primera que visitamos fue Kastel Novi, un pequeño pueblo de pescadores con muchísimo encanto. Es una zona muy conocida por su vino y su paisaje. Dimos una vuelta por su paseo al lado del mar y nos cobijamos del intenso sol por sus callejuelas. 
Seguimos paseando y pegada a ella se encontraba Kastel Stari. Ésta era muy parecida a la anterior con un precioso paseo marítimo, unas preciosas casas encaladas y unas zonas ajardinadas ideales para descansar. Tras el paseo volvimos a buscar el coche para seguir el camino hasta Trogir.

Kastel Novi
Kastel Stari
Al llegar a Trogir empezamos a dar vueltas para ver si podíamos aparcar sin tener que pagar pero... fue imposible. Así que entramos en un parking que hay justo al lado de la estación de autobuses. Una vez aparcamos nos dirigimos a esta preciosa ciudad.

Trogir es una ciudad en la que se conservan edificios de su etapa medieval y renacentista de época veneciana y por este motivo, entre otros, fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997. Históricamente era una ciudad muy atrayente porque se encuentra bordeada, al norte, por altas montañas y, al sur, por el mar. gracias a esto le permitió mantenerse autónoma bajo el dominio croata y bizantino. En 1409 Venecia compra Dalmacia y tuvo que bombardear Trogir para que se sometiera.

Cuando entramos a la ciudad visitamos exteriormente el Palacio Cipiko que en su origen era un conjunto de edificios románicos, y en el siglo XV fue la residencia de una noble familia.

Puerta norte
Palacio de Cipiko
También visitamos exteriormente la catedral de San Lorenzo; el Ayuntamiento, un edificio del siglo XV del cual visitamos su precioso patio gótico; y la Loggia.

Catedral de San Lorenzo
Plaza principal de Trogir y al fondo el Ayuntamiento
Patio gótico del Ayuntamiento
Interior de la Loggia
Seguidamente descubrimos la ciudad callejeando por sus estrechas y tortuosas calles, cada una con un encanto especial. Nuestro objetivo, siguiendo el mapa que aparecía en la Lonely Planet era el convento de San Nicolás ya que se conservaba un relieve del siglo III del dios griego Kairón en mármol naranja.

Llegamos al convento en cuestión y entramos de cabeza superconvencidos que estábamos en el sitio correcto pero algo no nos cuadraba... en la entrada al claustro había una tienda de regalos y dentro del claustro había un montón de frontales y relieves en el suelo pero ni rastro del famoso relieve naranja... damos la vuelta al patio central y entramos a él porque una turista francesa estaba super emocionada con algo que había visto... ¿qué nos encontramos? Pues con una colonia de tortugas terrestres que campaban a sus anchas degustando la sandía y la lechuga que tenían en su espacio. Salimos del claustro que ya cerraba sin ver el relieve pero con la sonrisa en la cara después de ver a las tortuguitas.

El convento
Claustro
Interior de la iglseia
Una de las muchas tortugas
Continuamos nuestro paseo por al lado del mar y visitamos el exterior de la Fortaleza del Kamarlengo. Es una impresionante  fortaleza del siglo XV y unida en un pasado a las murallas de la ciudad. Nosotros la vimos por fuera ya que hacía demasiado calor para verla por dentro y además no teníamos mucho tiempo.

Fortaleza del Kamarlengo
Retrocedimos de nuevo al paseo marítimo y volvimos a entrar a la ciudad amurallada por la puerta sur. Callejeando nos encontramos con que el supuesto convento de San Nicolás que visitamos no lo era, éste se encontraba cerca de la catedral... así que el mapa de la guía estaba totalmente equivocado. Miramos si podríamos ver el Kairón pero resulta que teníamos que volver a pagar y pensamos que sería mejor reservarnos este dinero para poder visitar la catedral. Así fue como nos dirigimos a ella y, tras comprar la entrada la visitamos.

Con la entrada para ver el templo puedes subir a la torre del campanario y visitar el baptisterio anexo a ella. La catedral de San Lorenzo es de estilo veneciano y su interior está dividido en 3 naves. Se contruyó entre el siglo XIII y XV y su parte más interesante es la portada románica del maestro Radovan, en la que podemos ver el primer desnudo en la escultura dálmata con las figuras de Adán y Eva.

Interior de la catedral
Portada románica
En el pórtico, al lado izquierdo, encontramos el Baptisterio. Éste está datado en el 1464 y fue esculpido por Andrija Aleski. Justo al lado de éste encontramos la puerta para subir a la torre de 47m de altura. A mi no me apetecía demasiado subir por el calor que hacía ese día ya que temía marearme y agobiarme así que subió David y yo lo esperé sentada contemplando la portada románica. Des de lo alto de la torre se tienen unas vistas preciosas de la ciudad.

Pila bautismal
Vistas des de la torre
Terminada la visita fuimos a buscar el coche y pusimos rumbo a Primosten. Esta localidad nos hacía gracia visitarla porque en un pasado era una isla fortificada a modo de protección de los turcos. Cuando pasó el peligro de las invasiones se substituyó el puente levadizo que unía la isla con la península por una carretera. Antes de bajar al pueblo rellenamos el deposito del coche y aparcamos en el parking que hay al lado de la gasolinera ya que abajo en el pueblo todos los aparcamientos eran de pago. En teoría no se podía aparcar a no ser que fueras cliente, pero allí no había ningún vigilante así que lo aparcamos.

Eran las 14h y sabíamos que era algo suicida visitar el pueblo, pero nos arriesgamos... El pueblo en sí no tiene nada... andamos hasta la iglesia que queda en lo más alto de la antigua isla y entre las tumbas del cementerio contemplamos la vista. Apunto de deshacernos, bajamos de la colina a buscar algún sitio con sombra para comer algo... encontramos una especie de parque donde comimos un trozo de burek y un trozo de pizza comprados en una panadería.

Entrada al pueblo
Subida a la iglesia
Vistas des del cementerio
Cuando terminamos de comer decidimos irnos porque el calor era insoportable. Si queréis ir al pueblo os recomendamos que lo veáis des de la carretera dirección Sibenik ya que des de allí se puede ver bien como la isla esta unida mediante la carretera. Creemos que es lo más interesante.

Como decimos nos pusimos dirección Sibenik. Cuando aparcamos nos fuimos directos a la zona de la Catedral de San Jaime. Al lado de la catedral nos tomamos un café con hielo para poder recuperar energías y leer un poco lo que nos contaba la guía sobre la ciudad.

La catedral de San Jaime es una joya de la arquitectura dálmata y está declarada como Patrimonio Mundial por la UNESCO. La piedra con la que se construyó son de canteras del país y está declarada con la mayor iglesia del país construida con piedra. Se empezó a construir en 1431 y pasó por la mano de diferentes arquitectos, aunque el más importante fue Dalmatinac. Los aspectos más relevantes de la construcción son: el friso que se encuentra fuera de la catedral con 71 cabezas, el portal del León y el baptisterio, que se encuentra en su interior. Como ya es costumbre en nosotros encontramos la catedral en obras así que nos quedamos con las ganas de poder ver la zona del altar que, por lo que leímos, era bastante impresionante.

Exterior de la catedral
Detalle del friso
Puerta del León
Detalle del Baptisterio
Interior de la catedral
A continuación callejeamos por las calles de la parte antigua de Sibenik sin un rumbo fijo. En la ciudad hay varias ofertas para el turismo pero a la hora que estábamos, buena parte de ella estaba cerrada.

Vista del la catedral
Callejones de Sibenik
Terminado el paseo pensamos que lo mejor era ir tirando hasta el alojamiento, ya que se ubicaba un sitio que estaba bastante perdido y recordamos que tenia piscina. Nuestra siguiente parada era Dubravice, a media hora de Sibenik hacia el norte. Nuestro Alojamiento, Guest Accommodation Grozdanic, estaba regentado por una familia muy amable con la que nos comunicamos a través de la hija que hablaba algo de inglés. Al llegar nos llevaron a nuestra habitación y preguntamos si nos podíamos dar un baño y nos dijeron que por supuesto. Así que nos relajamos un rato y nos recuperamos del calor.

La habitación
El baño
Una vez recuperados preguntamos donde podríamos ir a cenar y la chica nos comentó que lo mejor era ir a Skradin, el pueblo de donde se sale para empezar el tour por el Parque Natural de Krka, ya que en Dubravice no había nada. Nos acercamos al pueblo y dimos un paseo y finalmente encontramos un sitio para cenar. Era un restaurante algo pijo pero cenamos bastante bien, éste se llamaba Skala Restaurant.

Se terminó otro día en nuestra aventura por Croacia, Al día siguiente nos esperaba visitar una maravilla de la naturaleza, el Parque Natural de Krka, y empezábamos a conocer el magnífico interior del país.

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