miércoles, 17 de agosto de 2016

Día 4 Polonia: Varsovia: Guetto Judío - Praga - Parque Lazienki

The Mermaid - Glo ribas - Varsovia 2016

Domingo, 27 de marzo 2016

El día se levantaba claro, con un sol radiante en el firmamento y sin una nube que asomara la nariz, por la cual cosa sería un día perfecto para hacer turismo. En el día que a continuación os presentamos veréis aciertos y desencuentros en nuestra ruta pero bueno… no podíamos ponerle remedio porque vino como vino. 
Así que en este post os llevaremos de paseo por algunos de los emplazamientos que leísteis en el post anterior, para verlos con sol y sin un paraguas en la mano, terminaremos de explorar el legado judío en el barrio de Praga y finalizaremos en el parque Lazienki.
¿Preparados para seguir conociendo Varsovia? ¡Vamos allá!

Puntuales como un reloj bajamos a desayunar en el Buffet del Hotel. Después de coger energía subimos a las habitaciones a recoger las mochilas y los abrigos para empezar el paseo por la ciudad. Después de mirar el día anterior el mapa y notar, en nuestros cuerpos, que el día anterior nos machacamos andando, decidimos que hoy sería un día perritits total e iríamos de punto en punto en coche, así no nos acabaríamos de machacar.

Nuestra intención era ir a primera hora de la mañana al Museo del Alzamiento, pero al ser domingo de Semana Santa se encontraba cerrado así que este primer plan lo tachamos de la lista y nos dirigimos a la calle Wallicow a ver el muro del gueto que vimos la tarde antes prácticamente a oscuras. 

El muro es impresionante, no sólo por sus medidas sino por lo que históricamente supuso. Justo enfrente de él encontramos unos edificios que han sobrevivido al paso del tiempo y también formaron parte de este gueto judío. Entramos en el patio interior de uno y nos quedamos helados… unas enormes vigas apuntalaban el edificio evitando que éste se demoliera… si esto sucediera sería una catástrofe ya que aún residen familias en su interior.

Muro de la calle Wallicow 11
Casa del poeta Władysław Szlengel
Salida del patio interior del edificio
A continuación nos dirigimos a la calle Sienna 55 donde había otro fragmento del muro en el interior de uno de los patios de vecinos. Antes, por lo que leí en foros, tenías que coincidir con alguien para que te abrieran la puerta para poderlo ver, pero ahora han habilitado la otra parte del patio de vecinos, así se puede ver tanto fuera de la verja como entrando en el patio. No os de apuro, no os dirán nada… en el mismo muro han colocado una placa explicativa de lo que era y por que partes de la ciudad discurría.

Fragmento de muro de la calle Sienna 55
A continuación volvimos a coger el coche para dirigirnos al centro ya que teníamos entendido que el Palacio Real estaba abierto y era gratuito. 
Cuando llegamos a la Plaza Real nos sorprendió muchísimo el contraste con el día anterior. Parecía otro lugar con un día soleado. Me encantó poderla ver tanto con un día gris como uno soleado porque cambia al 100%.
Nos acercamos a la puerta del Palacio con la intención de visitarlo y… SORPRESA! Estaba cerrado por ser Semana Santa… nuestras caras fueron un poema… ¿qué hicimos? Pasear por las calles de la ciudad vieja ya que no llovía. 






Terminado el paseo fuimos de nuevo a buscar el coche. Esta vez cruzaríamos el río y para ir al barrio de Praga. Allí queríamos ver algunas partes del antiguo gueto judío y una localización cinematográfica. Empezamos por esto último, fuimos hasta la calle Inzynierska con la calle Mala donde encontramos el edificio que aparece en la película de Roman Polanski, El Pianista. Muchos sabéis que si tengo la oportunidad de visitar alguna localización cinematográfica no me lo pienso dos veces. Así que antes del viaje, y ya con la intención de ir a este lugar, volvimos a ver la película, si no la habéis visto os la recomiendo, y esto hizo que viéramos con otros ojos la ciudad.

Localización del film del Pianista
Fotograma de la película
Seguimos paseando por Praga. En un blog leí que había unos edificios que también pertenecieron al gueto, así que fuimos en busca de ellos. Los encontramos y los pudimos admirar y fotografiar a medias porque había unos chavales jugando en medio de la calle a pelota y no les moló demasiado que estuviéramos por allí… así que en consecuencia, como quien no quiere la cosa empezaron a llover alguna que otra piedra y alguna pelota… pero bueno, después de que nosotros empezáramos a poner rumbo al coche llegaron más turistas así que entre uno y otro les estropeamos la mañana de juego.

Edificios pertenecientes al Guetto Judío
Otro edificio del Guetto
Praga no tiene mucho más, aunque dicen que por la noche está animado, si no es que queréis buscar una cosa u otra yo no me acercaría… además no hay muy buen ambiente que dijéramos…

Una vez en nuestro bólido decidimos ir a ver el Estadio de la Eurocopa. Se encuentra cerca de Praga y es un punto de encuentro de amantes del deporte, y no solo por el fútbol. No hay problema de aparcamiento ya que enfrente hay zona de parking gratis. Sólo bajarnos para acercarnos a ver el campo, exteriormente porque, como no, estaba cerrado, nos encontramos runners, patinadores y ciclistas de todas las edades.
El campo es enorme y con una arquitectura que te deja sin palabras. En cierto modo me recordó el campo del PSV Eindhoven. Pero cuando es impresionante es de noche, ya que se ilumina y se proyectan palabras en su fachada.

Estadio de la Eurocopa
Después de la visita fuimos al otro lado del río. Llegó la hora de comer y fue una odisea encontrar algún sitio abierto. Al final acabamos en un italiano frente el Palacio de la Ciencia y la Cultura con la intención de poder subir al mirador después de comer.

Al terminar de comer nos acercamos al Palacio de la Ciencia y la Cultura. Lo rodeamos e hicimos diferentes fotos y cuando nos acercamos a la puerta principal para poder entrar…. sí, ¡acertasteis! Estaba cerrado…. definitivamente tendremos que volver a Varsovia para poder ver todo lo que estaba cerrado.

Palacio de la Ciencia y la Cultura
Al ver que podíamos visitarlo pensamos en visitar, ni que fuese por fuera la Sinagoga. La vimos exteriormente y pensamos que de nuevo estaría cerrada, pero de golpe escucho como un señor me llama por una mini ventana haciéndome señas para que entráramos. Llamé a David y a Jose, que iban por otro lado, y entramos en la sinagoga. Tras pagar la entrada, y pasar por un rudimentario detector de metales, accedimos a su interior. Se construyó en 1902 en estilo neorrománico y recibió el nombre de su fundador. Durante la Segunda Guerra Mundial fue la única sinagoga que no se destruyó y su interior fue utilizado como almacén.

Exterior de la Sinagoga
Vitrina con objetos litúrgicos
Vista interior
Después de tanta “decepción” cogimos el mapa y miramos a ver donde podríamos ir y que no estuviera cerrado… así que nos pusimos rumbo al Parque Lazienki
En este parque se encontraba la residencia de verano del rey Estanislao Augusto Poniatowski y en su día también fue un territorio de caza anexo al castillo Ujazdów. Sus principales atractivos son el depósito de agua, la pequeña Casa Blanca, el Palacio sobre el Agua, el Anfiteatro en la Isla, el monumento a Chopin y finalmente el Palacio Belvedere. Este pulmón verde de Varsovia es ideal para desconectar y descansar del trasiego de la ciudad.

Escultura de Chopin
Palacio sobre las Aguas
Anfiteatro en la isla
Palacio del Belvedere
El sol empezaba a caer y decidimos ir a ver el Skyline de la ciudad iluminado. Fuimos de nuevo al otro lado del río y seguimos por la carretera que bordea la ribera e íbamos pendiente desde donde se veía mejor. Cuando encontramos el lugar idóneo buscamos aparcamiento y fuimos a inmortalizar el momento.

La ciudad vieja iluminada
Pusimos punto y final al día y nos fuimos un ratito al hotel a descansar antes de ir a cenar. De nuevo buscamos diferentes opciones por el móvil pero todas los restaurantes que más o menos pensábamos que nos gustarían estaban cerrados. Al final encontramos una hamburguesería. La comida no estaba mal pero el servicio era muy muy lento y yo cometí el error de pedir una cerveza y como que todo estaba en polaco y el inglés de la camarera era muchísimo peor que el mio... escogí una al azar que resultó ser espantosa!! David me decía que la cambiara pero como que a cabezona no me gana nadie… me la terminé…

Al terminar la cena andamos un poco para bajar la comida pero pronto nos fuimos al hotel. Teníamos que descansar porque al día siguiente nos tocaba levantarnos pronto para desayunar, hacer la maleta e ir al aeropuerto a buscar el avión.

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