domingo, 10 de abril de 2016

Ruta por Lituania

Colina de las Cruces, Lituania
La que está más al sur de las tres Repúblicas Bálticas, es un país pequeño, pero que alberga grandes contrastes. Se pueden encontrar nuevos rascacielos junto a barrios barrocos, bosques de coníferas junto a elevadas dunas de arena, ... Vamos, un país bien completito. Y si a eso le juntamos a mi grupo de amigos viajeros, todo un plan para pasar unos días muy entretenidos. ¡No te pierdas la ruta por Lituania!

Día 1:

Conduciendo desde Letonia, entramos a Lituania por la ciudad de Joniskis, dirección a Siauliai. Antes de llegar a esta ciudad, en un desvío a la izquierda nos encontramos con uno de los elementos más misteriosos y turísticos del país. Y es que allí se encuentra la Colina de las Cruces (Kryziu kalnas). Se trata de unas pequeñas colinas cubiertas en su totalidad por cruces. Pero cuando hablo de cruces no me refiero a unas cuantas, sino a cientos de miles de cruces, de todos los tamaños. Y es que Lituania es un país muy religioso, comprensible por otro lado después de tantos años de comunismo y laicidad prácticamente forzada. El origen de la tradición de la colocación de las cruces en este emplazamiento es desconocido. Por un lado se habla de la intención de cubrir con símbolos cristianos un antiguo emplazamiento utilizado para ritos paganos. Por otro lado, otra historia explica que aquí se colocaron cruces en honor a los lituanos muertos durante la insurrección de 1831 contra el imperio zarista ruso. 

Ejemplo de la acumulación de cruces
Es impactante ver tal cantidad de cruces, y es que hay de todos los tamaños y para todos los gustos, y alguna que otra figura de representación de santos y vírgenes. Nos comentaron unos locales que la tradición lituana marca que los recién casados deben depositar una cruz en este lugar, motivo por el cual la cantidad de cruces no para de crecer. 

Pero si el lugar ya es bastante impactante hay que añadir que nosotros llegamos un día de bastante lluvia. Aunque allí apenas nos llovió, la humedad y la niebla convertían el sitio en un lugar fantasmagórico. Por fortuna no estábamos solos allí.

Aspecto de la Colina de las Cruces con el cielo amenazante
Después de la primera parada, el siguiente destino ya era la capital de Lituania, Vilnius. A medio camino paramos a comer, en la ciudad de Panevezys. De este lugar no podemos destacar nada. Consultando la guía ya veíamos que no había nada que visitar allí, así que nos acercamos a un parque para comer allí mismo. La parada hubiese ido bien si en plena comida no se hubiesen acercado un grupo de chicos a molestarnos un poco. En cuanto acabamos nos fuimos de allí dirección a nuestro destino, Vilnius.

Dia 2:

Las peripecias por Vilnius ya os las expliqué en el post ¿Qué ver en Vilnius en 2 días?

Dia 3:

Después de acabar de dar una vuelta por Vilnius, aquél día decidimos acercarnos a Kaunas, la segunda ciudad de Lituania. En la confluencia del rio Nemunas y el río Neris, Kaunas es una ciudad pequeña, y con pocos elementos destacados para visitar. Empezamos el recorrido en el Castillo de Kaunas (Kauno pilis), del siglo XIV, un edificio de ladrillos rojos al norte del centro histórico, del que apenas queda en pie una ala y un par de torreones. Por desgracia nosotros lo visitamos antes de que se remodelara (2010), así que apenas disfrutamos de su vista exterior. 

Castillo de Kaunas
Desde el castillo nos dirigimos a la confluencia de los dos ríos. Si bien no es un punto turístico de la ciudad, como geógrafos nos hacía gracia ir. Desde allí volvimos para el centro hasta la Plaza del Ayuntamiento, para ver el Ayuntamiento de la ciudad. Se trata de un edificio señorial, de color blanco, con una alta torre de campanario. Su forma ha hecho que la gente comúnmente le conozca como "cisne blanco". Fue construido en el siglo XIV, y actualmente alberga un museo de la cerámica. Como la suerte siempre nos acompaña, pillamos el edificio en plena rehabilitación.  

Ayuntamiento de Kaunas
Muy cerca de la Plaza del Ayuntamiento, en el tramo final (o inicial) de la calle Vilniaus, encontramos la Catedral basílica de San Pedro y San Pablo, un edificio sin mucho encanto exterior, pero con un interior más completo. Su aspecto actual es del siglo XVIII, reconstruida después de un incendio. Como era domingo, se estaba celebrando una misa, con lo que nuestra visita fue bastante breve. Además, al igual que el Ayuntamiento, la catedral estaba en pleno proceso de rehabilitación, como podéis comprobar en la foto.

Aspecto exterior de la Catedral de Kaunas
Interior de la catedral, también en rehabilitación
Una vez salimos de la catedral, continuamos por la calle Vilniaus, la calle principal del centro de la ciudad, llena de locales y tiendas, pero que en ese momento estaban cerradas por ser día festivo. Así que aprovechamos para parar a comer en un pequeño restaurante del centro de la ciudad. 

Una vez tuvimos el estómago lleno continuamos caminando por la calle Vilniaus hasta la Iglesia de San Miguel Arcángel, una iglesia ortodoxa de color blanco, de estilo románico-bizantino, coronada con unas cúpulas de color celeste. El templo estaba cerrado, con lo que la visita fue sólo exterior.  

Ya no nos quedaba mucho por visitar, con lo que nos acercamos a una colina desde la que divisamos todo el centro de la ciudad. Un buen lugar para despedirnos de Kaunas. 

Vistas del centro de Kaunas
Volviendo en dirección a Vilnius, realizamos una de las paradas obligatorias en Lituania, el Castillo de Trakai. Dentro del Parque Histórico Nacional de Trakai se encuentra la localidad de Trakai, y el Castillo de Trakai, situado en una pequeña isla en medio de un lago. Sin duda es la fortaleza más importante de Lituania, y su belleza no tiene igual en el país. Y es que el lugar no puede ser más idílico, un lago de aguas calmadas, rodeado de bosques de un verde profundo, y del que emerge una fortaleza de ladrillos rojos, contrastando el resto del paisaje. 

Camino al Castillo de Trakai

Primeras vistas del Castillo de Trakai
Su construcción data del siglo XIV, y en seguida se convirtió en el centro de poder del Gran Ducado de Lituania. Después de pasar por varias fases, en el siglo XVII fue gravemente dañado por la guerra. No fue hasta el siglo XIX cuando se planeó su reconstrucción, con un estilo del siglo XV, pero los trabajos no se iniciaron hasta principios del siglo XX, alargándose hasta 1961. El castillo se puede visitar por dentro, recorriendo las diferentes salas. Pero como de costumbre, nosotros llegamos tarde, y ya sólo faltaba un cuarto de hora para el cierre, así que preferimos no entrar, y sólo dimos una vuelta a su alrededor. No sé si vale mucho la pena entrar, ya que sólo la visita exterior, y disfrutar del atardecer con vistas al castillo, bien merece por si sólo una visita.

Patio interior del Castillo de Trakai
Detalle exterior del Castillo de Trakai
Una de las mejores vistas del Castillo de Trakai al atardecer
Ya sin luz natural, volvimos a Vilnius a pasar nuestra última noche. 

Dia 4:

El cuarto día comenzó haciendo el check-out del albergue de Vilnius, y cargando el coche hacia nuestro nuevo rumbo, la ciudad de Klaipeda. Klaipeda está situada en la costa del mar Báltico. Es el puerto más importante del país. Y aunque es parada de muchos cruceros por el Báltico, no es una ciudad especialmente atractiva. Nosotros sólo hicimos noche en la ciudad. Pero por lo que he podido ver en otros foros, se destaca la ciudad antigua, el Teatro de Klaipeda, el Museo del Castillo o el Museo de los Relojes. 

Lo primero que hicimos al llegar a Klaipieda fue buscar alojamiento. Nos dirigimos directamente al Hotel Victorija, situado en el centro de la ciudad, se trata de un edificio histórico. Era un hotel muy conocido de Klaipeda, un buen hotel venido a menos. Y es que el hotel había vivido tiempos mejores. En nuestra habitación, que cabe decir que era muy grande, como una suite, no disponíamos de baño dentro de la habitación. La decoración era realmente kisch,  por faltar, faltaba hasta el balcón, porqué aunque había barandilla, la mitad del suelo del balcón se había caído, con lo que era bastante peligroso salir. Pero bueno, como iba a ser para una noche, estaba más que bien. Actualmente el hotel está cerrado, y por lo que he podido leer, parece que están rehabilitando el edificio.

Una vez salimos del hotel, nos dirigimos al puerto para coger el ferry hacia la Península de Neringa, situada apenas a unos centenares de metros de la ciudad. Cogimos el ferry y embarcamos el coche, y emprendimos camino recorriendo la península.

La península de Neringa es una estrecha franja de tierra que divide el mar Báltico de una gran laguna donde desembocan varios ríos. La aportación de sedimentos de los ríos explica la existencia de dunas en la península. Toda la península era una gran lengua de tierra cubierta de dunas. Para evitar que los pueblos situados allí fuesen engullidos por la arena, se decidió plantar un bosque de coníferas. Por ese motivo cuando se circula por la carretera que la recorre, es fácil encontrarse entre grandes árboles, como estar apenas a unos metros de la playa o atravesar grandes zonas de dunas.

Nosotros paramos en el pueblo de Jodkrante, para poder comer algo. Es un pueblo pintoresco con vistas a la laguna, y que parece más un centro de vacaciones que un lugar donde residir. Desde allí nos adentramos a la gran zona de dunas. Paramos a los pies de las dunas, y las subimos a pie. Se trata de un camino espectacular, ya que las dunas tiene hasta 67 metros de altura, y desde su cima se tiene una gran vista del entorno. Es un recorrido que todo visitante de Lituania debería hacer. 

Dunas en la Península de Neringa
Vistas des de lo alto de las dunas
Una vez disfrutamos de las dunas continuamos la carretera hacia el sur, haciendo paradas en la costa para disfrutar de playas desiertas. Aunque íbamos preparados con bañadores, no nos decidimos a bañarnos, ya que el agua era bastante fría. Seguimos la carretera, pero dimos media vuelta antes de llegar a la ciudad de Nida, ya que se estaba atardeciendo, y no podíamos apreciar el paisaje sin la luz natural. La península es mucho más larga, y se adentra en territorio de Kaliningrado, perteneciente a la República Rusa. Aquella noche la pasamos en Klaipeda.

Playas del mar Báltico en la Península de Neringa

Dia 5:

Como os he comentado antes, no visitamos la ciudad de Klaipeda, apenas sí dimos una vuelta por las calles alrededor del hotel, ya que en aquellas fechas todavía no se había rehabilitado el centro de la ciudad, con lo que no nos atraía mucho visitarla. Así que recogimos las mochilas y salimos de la ciudad.

Nuestra siguiente parada fue Palanga, situada en la costa al norte de Klaipeda. Es la capital lituana del ámbar, ya que este mineral es muy abundante en la zona. De echo el lugar más turístico de Palanga es su Museo del Ámbar. El museo está ubicado en una mansión neorrenacentista del siglo XIX, la Mansión Tiskeviciai, rodeada de un gran parque botánico. Nosotros por motivos de tiempo no entramos en el museo. Pero en una de las salas se encuentra una colección de ámbar con insectos en su interior. La idea de la reproducción de dinosaurios en la que está basada la película Parque Jurásico se inspira en estos insectos conservados en ámbar.

Museo del Àmbar, Palanga
A parte del museo, hay poco que destacar de Palanga. Pero todo y eso, es uno de los principales destinos turísticos de los lituanos, que van para disfrutar de sus largas playas. 

Nuestra ruta por Lituania finalizó aquí, ya que nos volvimos a adentrar en Letonia. Fue una pena dejar este país y no tener más tiempo para disfrutarlo, pero la ruta debía continuar. Espero que os haya sido interesante nuestra ruta, y es que Lituania es un país de contrastes con muchas cosas por hacer. 

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