domingo, 28 de febrero de 2016

Dia 12.2: Escapada a Philadelphia

Philadelphia Downtown, David, Philadelphia 2015

Viernes, 31 de julio de 2015

Como os comentó Gloria en el anterior post, el penúltimo día de viaje nos escindimos, cual John Lennon de los Beatles después de conocer a Yoko Ono ;). Después de unos cuantos días recorriendo Nueva York y la Gran Manzana, Gloria y María querían visitar la zona de Brooklyn, y a mi me apetecía cambiar de ciudad. Y es que una de las ventajas de Nueva York es su proximidad con otras ciudades interesantes. Así que me decidí por visitar Philadelphia, la primera capital de Estados Unidos. Tenía muchas ganas de visitar los primeros edificios gubernamentales del estado, así como recorrer ciertas calles retratadas en algunas películas míticas, como Rocky. Sin duda una ciudad para no perdérsela.

Reservé desde casa el viaje de ida y vuelta para el mismo día desde Nueva York. La reserva la realicé con Megabus, y me resultó muy económico, ya que la compañía ofrece ofertas dependiendo de la demanda que tengan. Así que pagué 9$ por el viaje de ida, y tan sólo 1$ por el de vuelta. También te cobran 1,5$ en concepto de recargo de reserva, pero aún así salió muy a cuenta, porqué creo que el viaje en tren costaba unos 50$, y el trayecto era más largo. Para poder aprovechar el día y disponer de un buen margen para visitar los lugares más destacados de la ciudad, elegí uno de los primeros autobuses de la mañana, el de las 08:40h (no era el primero, antes había un par, pero tampoco me apetecía pegarme el gran madrugón). Y para volver, para no arriesgarme con el último autobús, elegí el penúltimo, el de las 19:15h. El trayecto indicaba que era de 2 horas.

Así que aquel día me levanté tempranito, mientras las compis dormían plácidamente, y me dirigí al punto de salida del autobús, a la altura de la calle 34, entre la 11ª y la 12ª avenida. Fue fácil localizar la cola del autocar de Philadelphia, ya que está indicado con carteles. Cuando llegué todavía no estaba el autobús, aunque llegó minutos antes de salir. Era un autocar de dos plantas, con lo que me coloqué en la segunda planta, para aprovechar y tener más vistas. El trayecto fue de algo más de 2 horas, ya que a la salida de Nueva York había importantes atascos Pero aproximadamente a las 11h llegué al centro de Philadelphia. Bajé en la penúltima parada, justo frente a la Independence National Historical Park.


El primer edificio que encontramos y que debemos visitar es el Independence Visitor Center, es una gran oficina de turismo con todos los servicios deseables para un visitante. Allí se pueden contratar desde visitas guiadas hasta entradas a los teatros y galerías más importantes de la ciudad. A partir de ahí empieza todo el recorrido por este zona. Justo en frente, encontramos la Liberty Bell Center, el edificio donde se encuentra la Campana de la Libertad, una campana de bronce de más de 750 kg de peso, y que sonó durante la lectura de la Declaración de Independencia, todo un símbolo para el país. Tuve que hacer un poco de cola, pero apenas 10 minutos. La visita es gratuita, y como todo lo gratuito, es difícil hacerse una foto con la campana sin que aparezcan unas cuantas personas alrededor.

Campana de la Libertad
Continuando hacia el sur me dirigí al Independence Hall, donde se reunieron los delegados de las 13 colonias para aprobar la Declaración de Independencia. Justo detrás está la Independence Square, dónde se leyó tal declaración. Para poder entrar al Independence Hall hay que adquirir los pases en el Independence Visitor Center. Como no sabía si iba a tener tiempo a visitar los edificios por dentro, no lo compré, así que tengo pendiente una visita a su interior.

Independence Hall
Saliendo de la Independence Square y dirección al este, encontramos la Library Hall, edificio donde se puede ver una copia de la Declaración de Independencia manuscrita por Thomas Jefferson. En la entrada de este edificio se encuentran los Signers Garden. No es un jardín especialmente bonito, pero lo destaco porqué allí descubrí uno de las joyas turísticas de Philadelphia. A lo largo de todo el Independence National Historial Park hay una serie de bancos con una señal encima que indica "Once upon a Nation". Se trata de un servicio gratuito que ofrecen a los turistas. Una persona uniformada con la vestimenta de la época de la independencia narra cuentos e historias a los visitantes sobre los hechos más significativos de esa época. También te ofrecen información para continuar tu visita. 

Puntos de "Once upon a Nation"
De la Library Hall pasé al Carpenters' Hall, edificio que acogía al gremio más antiguo de la ciudad, y que sirvió como sede del primer Congreso Confederado. En la misma manzana se pueden visitar otros pequeños edificios, donde se encuentran expuestas armas y maquetas de barcos militares utilizados para la defensa de la nación durante esa época. Al lado tenemos el Second Bank of the US, la sede de un antiguo banco, que al ser de color blanco contrasta con el resto de edificios rojizos. Continué el recorrido por diferentes edificios, como el Philosophical Hall, que fue sede de la American Philosophical Society, de la que han formado gente como el mismo Benjamin Franklin, Maria Curie o Albert Einstein, entre otro muchos. Alrededor encontramos algunos edificios ya menos conocidos, como la Thomas Bond House, o la City Tavern, la taberna más antigua de Philadelphia. Retrocedí unas manzanas para dirigirme hacia la Washington Square, una bonita plaza donde destaca la Tumba del soldado desconocido de la Revolución Americana.

Second Bank of the US
Carpenter's Hall
Tumba del Soldado desconocido en Washington Square
Volví sobre la senda que había dejado antes en el parque para atravesarlo y dirigirme a la Franklin Court, un conjunto de casas que homenajean a Benjamin Franklin. Es curioso ver una oficina de correos antigua allí, pero es dónde trabajó Franklin, y la conservan como oro en paño.

Después de pasear por los edificios más representativos de la independencia de los EEUU, me adentré en la Old City, el barrio donde nació esta ciudad, a los pies del río Delaware, justo detrás de lo que había sido uno de los puertos más importantes de la costa este. La Old City se ecuentra delimitada por Walnut Street, Vine Street, Front Street y 6th Street, todo dentro de un cuadrado, con calles rectas, lo que hace que perderse sea prácticamente imposible. Se trata de un barrio muy acogedor, con mucha vida, gracias a sus cafés y galerías, y muy recomendable para pasear, ya que es muy tranquilo. En los años setenta se revitalizó mucho el barrio con la apertura de diversas galerías y pequeños negocios de arte. En este barrio se encuentra el rincón más especial que encontré en este viaje, la Elfreth's Alley. Elfreth's Alley es una calle empedrada que resulta ser la calle habitada más antigua de todos los Estados Unidos. Una callejuela pequeña, con casas de ladrillo que me recordaron mucho al estilo georgiano de Dublín, pero con la diferencia que estaba al otro lado del charco.

Entrada a Elfreth's Alley
Una de las casas mejor conservadas
Elfreth's Alley
Un punto emblemático de la Old City es el Clay Studio, la galería de arte pionera en instalarse en la zona, y que fue la precursora de la renovación del barrio. Tanto Clay Studio como Elfreth's Alley se encuentran en la 2nd Street. Girando por Arch Street, pude ver la Betsy Ross House, la casa donde vivió Betsy Ross, a quien se le atribuye que tejiese la primera bandera de USA. En la misma calle se puede ver la Arch Street Meeting House, una casa de reuniones de las más destacadas del país. 

Betsy Ross House
Dejando atrás la Old City me dirigí al actual centro de la ciudad, a Penn Square, donde se sitúa el City Hall. Impresiona mucho encontrar un edificio como el del City Hall, ya que se encuentra justo en medio de una intersección de dos de las arterias más importantes de la ciudad, ocupando justo el centro, a modo de rotonda. El edificio, que se realizó entre finales del siglo XIX y principios del XX destaca por tener una alta torre, de 167 metros. El dato más destacado del City Hall es que se trata de la obra de mampostería sin estructura de acero más grande del mundo. En la punta más alta de la torre, como si de un vigilante de la ciudad se tratase, se encuentra la estatua de William Penn, hecha de bronce.
Torre del City Hall
Penn Square con el City Hall en el centro
Como ya era mediodía y el sol apretaba, aproveché para hacer un descanso y comer. Llevaba rato buscando por los puestos de comida callejeros el famoso Philly cheesesteak, un sandwich de carne y queso típico de esta ciudad. Pero no tuve surte, en todos los puestos estaba agotado o ya directamente no ofrecían, así que acabé comiéndome una hamburguesa en una cadena y aprovechando su wifi.

Ya con el estómago lleno, atravesé la Penn Square y me dirigí a la Benjamin Franklin Parkway, una gran avenida que recorre el Distrito de los Museos. La avenida, que cuenta con una hilera de banderas del mundo (creo que están todas las banderas de países del mundo), tiene en medio ubicada una plaza en forma de rotonda, la Logan Circle Square, con una gran fuente central, que en esos momentos servía de piscina para unos cuantos niños acalorados. Esta gran avenida cuenta a lado y lado con una serie de museos importantes, como la Academia de Arte de Pennsilvania, la Academia del Museo de Ciencias Naturals, el Museu del Instituto Científico Franklin, o el Museo Rodin.

Logan Circle Square
Benjamin Franklin Parkway
Pero sin duda el museo que la corona es el más significativo de todos por muchos motivos. Y es que al final de la avenida, frente al Eakins Oval se hallan unas escaleras que culminan en el Museo de Arte de Philadelphia. Pero para muchos las piezas que contiene el museo no son lo importante, si no que esas escalinatas fueron inmortalizadas en la archiconocida película "Rocky", esas que Sylvestre Stalone subía haciendo deporte, con una banda sonora victoriosa y motivadora. Y buena cuenta de ello queda reflejado en la placa que hay en la parte superior de la escalinata con las huellas de Rocky, y que proporcionan una excelente perspectiva de la ciudad. Por un momento estuve tentado a adoptar la posición de Rocky y alzar los brazos como si no hubiera un mañana, pero la cantidad de turistas y el echo de que estaba solo, hicieron que me lo pensase dos veces y declinara reproducir esa escena (creo que muchos lo agradecieron, jejeje).

Museo de Arte de Philadelphia
Huellas de Rocky
Desde las escaleras del Museo de Arte
Como ya he comentado, en la parte superior se encuentra el Museo de Arte de Philadelphia, un edificio de estilo neoclásico que corona la colina, y que ejerce de mirador sobre el centro de la ciudad y la riba del río Schuylkill. A un lado de la escalinata hay una estatua de Rocky con los brazos en alto, y a la que acuden todos los turistas para hacerse una foto a su lado.

Estatua de Rocky
Una vez visitado este mítico sitio, me dirigí hacia la estación de tren principal de Philadelphia, la 30th Street Station (no fueron muy originales al poner el nombre a la estación, jejeje). Desde el Museo de Arte de Philadelphia bajé hasta la orilla del río Schuylkill, continuando la parte más baja del Fairmunt Park, el parque urbano más grande de todo el país, pero que a esta altura apenas es una estrecha franja al lado del río. A la altura de Market street subí a un puente y crucé el río. La estación está justamente al otro lado del río. El motivo de visitar la estación no era otro que mi autobús de vuelta salía de una calle justo al lado, y quería localizarla para no perderme a última hora, corriendo el riesgo de perderlo. Una vez localizado el punto, entré en la estación. Es una gran estación, muy amplia, de estilo neoclásico, con unos ventanales alargados que iluminan todo su interior.

Interior de la 30th Street Station
Vista del centro de Philadelphia des de la 30th Street Station
Saliendo de la estación volví a coger Market Street, y una vez cruzado el río me dirigí hacia Rittenhouse Square, dentro del barrio con el mismo nombre. La plaza es un remanso de paz dentro de la ciudad, con un estanque y diferentes estatuas, y aproveché para descansar unos minutos en uno de los bancos.

Estatua en Rittenhouse Square
Otra de las estatuas de Rittenhouse Square
A continuación caminé hasta la Avenue of the Arts, una de las calles principales del centro, y que junto a Market street forman la encrucijada de Penn Square. Me acerqué de nuevo a Penn Square para volver a admirarla, y seguidamente me dirigí a Market Street, la calle más comercial, dónde dediqué un rato a hacer algunas compras y adquirir unas postales. Puede sonar antiguo, pero todavía me gusta enviar y recibir postales, y más si son de lugares lejanos, las voy guardando y las conservo todas en casa. Así que si alguien se anima a enviarnos una postalita, será bienvenid@ para ampliar la colección.
City Hall desde la Avenue of the Arts
Como ya no tenía mucho tiempo más, fui hacia la estación nuevamente, para ponerme en la cola del autobús con destino a Nueva York. Cuando llegué observé que había una cola tremenda, había esperando más gente de la que cabe en un autocar, aunque fuese de dos plantas. Al preguntar a una persona que estaba en la cola, me informó que el autocar anterior al mío todavía no había pasado, y se acumuló la gente que tenía que coger ese autocar con los que teníamos que coger el de las 19:15h. Tenía la posibilidad de ir a pasear un poco por la estación, pero temía que sin avisar llegase el autocar y lo perdiese. Así que tuve que esperar más de una hora a la llegada de mi autocar. Y es que si había sufrido atasco por la mañana, el que había por la tarde para salir de Nueva York era el doble de grande, y por eso los autocares iban con tanto retraso. El camino me pasó bastante rápido, porqué estaba tan cansado que dormí un buen rato. Finalmente llegué a Nueva York pasadas las 22h, fui un momento al hotel para adecentarme un poco, y cogí el metro para encontrarme con Gloria y María en el Rockefeller Center. 

Sin duda fue un día intenso, en el que no paré de caminar, pero que disfruté al máximo.Volvería con los ojos cerrados a Philadelphia, pero esta vez preferiría pasar allí un par de días, y así visitar la ciudad con más calma, ya que me quedé con ganas de poder visitar algunos museos y de acercarme a otras partes de la ciudad.

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