lunes, 2 de febrero de 2015

Día 12: Ruta 10: Gouda – Leiden – Ámsterdam

The padlocks of the Monet bridge - Glo Rbas - Ámsterdam 2014


Domingo, 17 de agosto 2014

Hoy os presento el ultimo post de la ruta por los Países Bajos, después de este post aun quedarán tres posts más sobre los últimos días del viaje que pasamos en Ámsterdam. En este post os llevo de paseo por lo que quedaba por conocer de la zona centro – noreste del país. Gouda y Leiden serán las ciudades que os explicaré como son y finalmente volveremos a la capital donde os contaré como fue el reencuentro y el paseo que dimos.

¿Os animáis a venir conmigo? ¡Vamos allá! 

Nos levantamos en Utrecht envueltas con un montón de sabanas y fundas nórdicas porque, recordamos, el termostato se jorobó y des de la recepción nos dijeron que no lo podían arreglar y la única solución era darnos mantas. Al menos me levanté bien, sin dolor de garganta ni de cabeza. 

Nos arreglamos y fuimos a desayunar en el buffet libre del hotel. El desayuno no estaba nada mal, tostadas, embutido, cereales, fruta, pastas… vamos que nos pusimos tibias ya que la noche la pasamos con frio.

Finalmente fuimos a la habitación a recoger la maleta e hicimos el check out en recepción. Allí nos volvimos a encontrar con el señor que tenía los niños resfriados reclamando un cambio de habitación porque no podía volver a pasar una noche como la pasada. Cuando nos tocó a nosotras le comentamos lo mismo que la calefacción estaba estropeada y que des de la recepción solo nos dieron unas sabanas queriendo escurrir el bulto… nos dijeron que lo sentían mucho y nada más… así que bueno, no le dimos más vueltas al tema y recogimos el coche y nos pusimos rumbo a Gouda.

Nos hacía gracia visitar Gouda ya que tanto Mireia como yo nos encanta el queso, así que nada mejor que visitar una de las cunas de los quesos holandeses. Aparcamos el coche en un parking porque los sitios que encontramos al lado del canal nos dieron un poco de grima por si nos íbamos al agua.

Para llegar al centro paseamos por al lado del canal y llegamos a la Markt, una de las plazas más largas de los Países Bajos y además es el foco de la vieja Gouda. Allí, justo en el centro, se encuentra el antiguo ayuntamiento, datado de la mitad del siglo XV, con una estructura gótica. Es un edificio de color blanco que contrasta con las contraventanas de color rojo y blanco.

Parte delantera del ayuntamiento
Detalle de las contraventanas
Vista trasera del ayuntamiento
Justo detrás del ayuntamiento se encuentra la antigua Waag. Actualmente, en su interior, se encuentra la casa del queso. Se pueden ver diferentes herramientas que se utilizaban para hacer queso, a modo de museo, y además se puede comprar este producto y souvenirs de la ciudad.

Edificio de la Waag
Relieve de la fachada donde se puede ver la actividad comercial que se llevaba a cabo
Antiguas balanzas que se conservan en su interior
Parte del interior dedicado a la venta de souvenirs y queso
Terminamos de dar un paseo por el pueblo por las calles colindantes a la Mark y nos sorprendimos al ver como tienen las calles decoradas. En muchos pueblos encontramos decoraciones florales o con luces… pero en Gouda… tienen quesos colgados en medio de las calles… nuestras caras al verlo fueron alucinantes.

Canal que queda en las calles colindantes a la Markt
Quesos decorativos colgados en medio de la calle
Una preciosa tienda de quesos
Finalmente vimos el exterior de la iglesia Sint Janskerk. No pudimos entrar porque estaban haciendo la misa a de los domingo. Aun y así nos sorprendimos porque era un edificio colosal y muy bonito.

Detalle del lateral de la iglesia
Torre campanario de al lado de la puerta de acceso
Acabamos prontito la visita de Gouda así que nos dirigimos hacia Leiden. Cuando llegamos a Leiden, como no, se puso a llover de lo lindo. Nos cobijamos bajo nuestros paraguas y abrigadas con nuestros chubasqueros para iniciar el paseo.

Fuimos paseando por al lado del canal. Allí pudimos ver la Waag y paseamos un ratito más por su orilla hasta que vimos un precioso puente.

Pasado el puente encontramos la Waag
Uno de los canales principales que cruza Leiden
Cruzando de nuevo el canal encontramos este puente cubierto
Nuestro objetivo era visita la universidad de Leiden ya que es la universidad más antigua de Europa. Antes de llegar vimos la St. Pieterskerk, la escuela latina y la Gravesteen que fue la primera prisión en el siglo XIII.

St. Pieterskerk
Gravesteen
Poco a poco y siguiendo el mapa llegamos al Hortos Botanicus y en teoría al lado se encontraba la universidad… si la universidad estaba pero era un campus supernuevo y nos decepcionamos un poco porque nos imaginábamos, al leer que era la universidad más antigua de Europa, un me ha edificio súper bonito… pero no fue así…

A la derecha el Hortus Botanicus y a la izquierda edificios del campus universitario
Universidad de Leiden
Decidimos volver hacia al centro a comer algo. Pero de camino hacia allí… ¡nos encontramos con el edificio antiguo de la universidad! Ahora sí que no nos quedábamos con esa espinita por no ver una universidad como la imaginábamos.

Antigua Univesidad de Leiden
Puerta de entrada
Panel informativo con la historia del edificio
Otra vista de la Universidad
Finalmente comimos en un sitio de Bagels. Es una cadena de establecimientos, que después nos fuimos encontrando por Ámsterdam, donde todos los Sandwichs te los hacen en Bagels (panecillos en forma de donut) Personalmente os recomiendo este lugar si queréis comer algo en plan rápido y bueno.

Interior del restaurante
Mi bagle de queso de cabra, bacon y piñones

Exterior del local
Después de comer nos acercamos en un momento a ver el molino que hay en la ciudad. Antes de ir a buscar el coche al parking nos llevamos un buen susto… una mujer resbaló en el paso de cebra y cayó haciéndose una gran brecha en la cabeza… suerte que iba acompañada y pudieron llamar a la ambulancia. Dudamos en si nos quedábamos ayudar pero al ver que había bastante gente con ella decidimos ponernos dirección Ámsterdam.

El Molino de Leiden
Como que íbamos con mucho tiempo antes de la hora prevista de devolver el coche, fuimos en coche hasta el hostel (el mismo en el que nos alojamos en el principio del viaje) para dejar las maletas y hacer el check in y así ahorrarnos ir cargadas con las maletas en el trasporte público.

Dejamos el coche bastante lejos del hostel y fue bajar del coche y… ¡chaparrón! Llegamos a la recepción del hostel como pollitos… el chico de la recepción alucinó al vernos. Nos dio la habitación en el mismo edificio principal, fue genial porque nos ahorramos volvernos a mojar.

La habitación era un pelín más grande que la que tuvimos la primera vez y nos daba atrás, esta vez no veíamos la entrada de la residencia. Dejamos los trastos y volvimos a buscar el coche para llevarlo a la empresa donde lo alquilamos.

Habitación del The Student Hotel
Baño
Llego el momento de despedirnos de nuestra mosca… después de 2168km y con tantas anécdotas y recuerdos sobre esas 4 ruedas sabe mal dejarlo… El trámite de devolución del coche fue genial y enseguida cogimos el transporte para volver a la ciudad. 

Una vez en el tren decidimos bajar en la Estación Central, de esta manera nos ahorrábamos hacer trasbordos y ya en el centro podríamos empezar alguna de las rutas de la guía. Decidimos hacer una parte de la ruta de los canales más elegantes porque no quedaba demasiado alejado de la zona donde estábamos.

La primera parada de esta ruta fue visitar la Niuewmarkt donde se encuentra la Waag. Como que ya habíamos visto todas las Waags de todos los lugares que habíamos visitado hasta el momento no podía faltar la de Ámsterdam. En su origen la Waag era como un edificio integrado en las murallas de la ciudad con un canal delante como si fuera el foso de un castillo. Posteriormente fue la sede de diferentes gremios. Ésta ahora es un restaurante. 

Central Station
Waag en Niuewmarkt
A continuación fuimos al Groenburgwal. Des del puente levadizo que cruza este canal se puede ver una de las mejores panorámicas de la ciudad. Fue aquí donde Claude Monet pintó uno de sus cuadros más celebres con las vistas de la ciudad de Ámsterdam Zuiderkerk o Iglesia del sur de Ámsterdam elevándose sobre el Groenburgwal (1874). 
Es un lugar precioso… se respira una magia especial si cierras los ojos puedes imaginarte a Claude pintando esta vista de la ciudad. Eso sí… prepararos para encontrar una multitud de turistas y, cómo no, una gran multitud de las odiosas bicicletas (sí, odiosas… después de estar rodeada de ellas circulando a velocidades de vértigo y escuchar los timbres cada dos por tres, sin tu hacer nada para que te piten, hace que acabes odiándolas tanto a ellas como a quien las conduce)

Puente levadizo
La Zuiderkerk
Vista des del puente
Zuiderkerk o Iglesia del sur de Ámsterdam elevándose sobre el Groenburgwal, Claude Monet (1874)
Siguiendo el recorrido de la guía sobre los canales más elegantes nos dirigimos a la orilla del canal Amstel. Allí nos encontramos primero con una escultura del filosofo Spinoza. Justo a unos metros más allá encontramos el Stopera. Hasta que no llegamos no sabíamos que era... es más nos imaginábamos que solo era el teatro de la opera de Ámsterdam pero al llegar... ¡sorpresa! El ayuntamiento y el palacio de la opera estaban unidos en un mismo edificios.

Escultura dedicada al filosofo Spinoza
Stopera, parte de la opera
Stopera, parte del ayuntamiento
Panorámica del canal Amstel
Llegadas a este punto el cansancio empezó hacer mella y decidimos ir hacia el centro y cenar algo. El resto de la ruta la terminaríamos otro día.  Por ese motivo cruzamos por el Blauwbrug, el puente azul, construido en el 1884. Seguidamente llegamos a la Rembrandplein, plaza dedicada al pintor holandés donde hay una gran variedad de bares y restaurantes. Pensamos que allí encontraríamos algo para cenar pero... no. Como que empezó a llover nos metimos en un Subway a comer un bocadillo.

El Blauwburg

En Rembrandtplein
Detalle de la escultura de Rembrandt
Después de la lluvia nos dirigimos hasta la Dam para poder ver la plaza iluminada y ver como era el ambiente que se respiraba por la noche ya que la primera vez que la visitamos nos agobiamos un poco con todo el mogollón de turistas. Por suerte, de noche no nos encontramos demasiada gente.

Palacio real iluminado (como veis la Dam estaba solitaria)
La Nieuwekerk iluminada
Por fin llego el final del día y fuimos hacia el hostel a descansar porque nos lo merecíamos. 
La jornada siguiente tendríamos que cambiar todos los planes previstos pero a esas horas de la noche no lo sabíamos así que fuimos a dormir con un planning en la cabeza que no sería real.

¡Próximamente os cuento todos los cambios en una nueva entrega del Diario de Netherland!

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hija!!! No se que he tocado que se me ha borrado tu comentario!!! Lo pongo entrecomillado en este comentario y te contesto!

      "Todas las poblaciones que nos vas enseñando me parecen preciosas!! ais y yo también soy amante de los quesos jeje
      con curiosidad de saber que os pasó al día siguiente :S climatología?
      un abrazo! "

      Pues sí... climatología... ya verás... yo no se como sobrevivimos sin pillar nada gordo. Yo estpy muy contenta con este viaje porque aun parecer todos los sitios muy parecidos todos tenían su encanto particular!
      Kisses!

      Eliminar
  2. Que lugares más bonitoss!!! me ha gustado mucho todo aunque yo me quedo con lo de los "quesos colgantes" jajajaja que fuerte! yo también me habría quedado con una cara!!! jajajaja. Gracias por compartir estos sitios!

    Un saludo

    Patri

    ResponderEliminar
  3. Ays a mí no me gusta el queso, je je. Muy bonitos los alrededores de Ámsterdam que los tengo pendiente, y a Ámsterdam tengo que darle otra oportunidad porque fui un día nada más hace muchos años y no me emocionó demasiado, así que volveré. Muy chulas las fotos.

    ResponderEliminar
  4. Me reafirmo... ¡Qué ganas tengo de ir a Leiden! Sí, sí.
    He seguido tu viaje por Países Bajos y me han gustado mucho los post, ¡no imaginé que tenían tanto para ver! Eso sí, el bagle de queso de cabra, queso y piñones ¿estaba bueno en serio? Ja ja ja reconozco que no soy nada fan de la comida holandesa (el queso sí), cuando estuve en Amsterdam comí fatal todos los días. Me gusta mucho más la belga, con influencias francesas.
    Un abrazo de la cosmopolilla.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...