viernes, 31 de octubre de 2014

Día 7: Ruta 5: Breda - 's-Hertogenbosch - Eindhoven - Maastricht

The window - Glo Ribas - Breda 2014


Martes 12 de agosto del 2014

La jornada que teníamos por delante se presentaba larga y con bastante carretera de por medio. Nuestra última parada era Maastricht, la ciudad que se queda más al sur del país. El hecho de ir haciendo paradas intermedias como en Breda, Den Bosch y Eindhoven hizo que fuera más llevadero. Os invito a que sigáis este post para conocer toda esta zona.
La mañana del martes 12 de agosto la empezamos desayunando en la habitación el hotel gracias a todo lo que habíamos comprado el día anterior. Una vez acabamos fuimos hacer el check out y nos pusimos rumbo hacia Breda.

Breda se encuentra a 25 minutos en coche des de Roosendaal. Cuando llegamos a la ciudad aparcamos en la zona azul y fuimos a visitar el centro de la ciudad. Dimos un paseo por el casco histórico y, como ya es costumbre en este país, se puso a llover así que aprovechamos para visitar la iglesia. Ésta era muy sencilla pero nos gustó bastante.
Ei!!! En Breda son culés!!!
Uno de los puentes que cruza el canal y al fondo la puerta de los españoles
Exterior de la iglesia 
Vista de una de las naves laterales
Sepultura que se encuentra en una de las capillas laterales
Detalle de la decoración de las vueltas
Nave central
Detalle del organo
Nave central vista desde la zona del ábside
Cuando acabamos de visitar la iglesia nos dirigimos hacia la plaza principal de Breda donde nos encontramos con un mercadillo. Al fina de esta plaza se encuentra el ayuntamiento de la localidad. ¡Ah! y volvió a dejar de llover... definitivamente el tiempo estaba loco... 

Mercadillo en la plaza central
Parte trasera de la iglesia
Stadhuis
Seguidamente nos dirigimos al Begijnhof. Un Begijnhof es un pequeño patio alrededor de la iglesia donde vivían la beguinas. El Begijnhof de Breda está compuesto por 29 casitas donde vivían estas beguinas. Es movimiento, des del siglo XII, donde una comunidad de mujeres católicas piadosas que dedican su vida a la contemplación, la oración y la castidad (no son monjas). Para mi fue un gran descubrimiento ya que me encantó este rinconcito de paz y tranquilidad en la ciudad. Estuvimos un buen rato paseando por él y haciendo fotos. Sin ninguna duda no os lo perdáis si visitáis Breda.

Entrada de Begijnhof
Escultura en recuerdo a la beguinas
Vista del jardín central rodeado por las casitas y la iglesia en el centro
Detalle de una de las puertas de una de las casas
Vista de la iglesia del Begijnhof
Cuando nos fuimos a buscar el coche hicimos una última parada enfrente de la Puerta de los Españoles. Esta puerta se encuentra en el muelle de la ciudad y es por la que se cree que entraron los rebeldes que iniciaron la revuelta contra los españoles en el 1590 y lograron liberar la ciudad por vez primera ya que la ciudad estaba bajo dominio español des de 1625 (Recordar que Velázquez lo inmortalizo en el famoso cuadro titulado La rendición de Breda popuarmente conocido como Las Lanzas)

Puerta de los Españoles
Autofoto frente la Puerta.
Cuando terminamos la visita a Breda nos dirigimos a Den Bosch. En el planning inicial no teníamos previsto visitarlo este día porque creíamos que las distancias eran mayores así que, como íbamos bien de tiempo, nos acercamos para no tener que desplazarnos de nuevo hacia el sur a la vuelta de la zona norte.
Bolduque o Den Bosch o 's-Hertogenbosch se encuentra a 50 km de Breda así que en menos de una horas os plantáis allí. Den Bosch fue fundada como ciudad en 1185 por el duque Enrique I de Brabante y además esta ciudad vio nacer y crecer uno de los pintores flamencos más importantes en la Historia del Arte, Jeroen van Aeken más conocido como El Bosco.

Al llegar nos dirigimos a la iglesia ya que era el mayor punto de interés que nos marcaba la guía. También ponía que tras la restauración de la fachado pusieron una escultura de un ángel hablando con un teléfono móvil... yo fui incapaz de encontrarlo a ver si con los años vuelvo a ir y puedo encontrarlo. Viendo el exterior empezó a caer un tormentón espectacular así que nos resguardamos, Mireia en la puerta de la iglesia y yo bajo un toldo de la acera de enfrente hasta que paró. Luego visitamos en el interior de la iglesia, que por cierto es preciosa!

Parte exterior de la iglesia en restauración
Detalle de la los relieves de la fachada
Panorámica del edificio
Mireia resguardándose de la tormenta
Vitrales del interior de la iglesia
Detalle de la decoración de la vuelta central
Vista de la nave central
Zona del ábside central
Detalle de las cubiertas interiores
Después de la lluvia foto de rigor en la puerta de la iglesia
Al salir llegó la hora de comer y fuimos a un bar/cafetería de enfrente de la iglesia y comimos superbien. Aparentemente parecía un lugar muy caro pero nos sorprendimos porque para nada era así. Os dejo las fotos de nuestros sandwich que nos costaron un montón escogerlos porque toda la carta estaba en holandés y la camarera nos la tuvo que traducir.

Nombre del establecimiento
Mi pedazo de Sandwich y, como no, ¡nuestras patatas fritas!
Al finalizar la comida volvimos al centro a ver la escultura del famoso pintor antes de volver a buscar el coche. Esto sí de nuevo más de 30min. esperando a que aminorara la lluvia. Esta vez nos resguardamos en una zapatería donde más turistas como nosotras la utilizaron como cobijo... en el post de hoy ya os podéis dar cuenta de como es el tiempo en este país.

En plena Markt encontraréis la escultura
Próxima parada... ¡Eindhoven! ni en la guía de Mireia ni en la mía destacaban nada de la ciudad pero a nosotras, que somos un poco futboleres, nos hacía ilusión ver el campo del PSV Eindhoven. Así que programamos el GPS con la dirección y... ¡caminito al estadio!
¡Cuando lo vimos alucinamos porque es una pasada! ¡Parece una nave espacial! Dimos una vuelta por sus alrededores y pudimos ver, des del exterior, el terreno de juego. Por cieto! En el mismo campo de fútbol encontraréis una tienda de electrodomésticos Philips... vamos algo totalmente inverosímil...
A las puertas del Philips Stadium
Terrenos de juego
¡Enfrente de la nave espacial!
Cuando salíamos de Eindhoven pudimos ver algo de la ciudad... fea no es pero tampoco se le ve ningún punto relevante... Así que volvimos a programar el el GPS con la dirección del hotel de Maastricht.
Teníamos muchas ganas de llegar a este hotel porque cuando hice la reserva no me lo pensé dos veces... el hotel era un mansión del siglo XVII, donde se alojó en su momento el Rey Guillermo II, que se encuentra 5 minutos en coche del centro de Maastricht. Sinceramente tuvimos una suerte increíble encontrar una oferta en el Buitenplaats Vaeshartel porque era un lugar precioso del que nos enamoramos a primera vista tanto en casa como in situ. Nos tendríais que haber visto nuestras caras al ver el hotel con nuestros propios ojos... ¡eran de foto! Para que veáis como es os dejo unas fotos tanto de nuestra habitación como del hotel.

Era una habitación sencilla pero muy grande
Otra vista de la habitación
Baño
Fachada principal
Fachada posterior
Panorámica del edificio y del jardín
Uno de los salones
Vista del salón hacia el exterior
Sala de descanso y de paso
Bar
Zona de juegos para los niños y área de ordenadores
Una vez descansamos un poco y flipar en colores con el hotel y hacer un montón de fotos nos dirigimos hacia el centro de Maastricht. Estuvimos en la zona de la Grote Markt donde pudimos admirar las diferentes iglesias que hay,  la Basílica de San Servando y la Iglesia de San Juan.

Grote Markt
Zona de los absides de las iglesias
Sint Janskerk
Sint-Servaasbasiliek
Parte frontal de Sint Janskerk
Después fuimos a buscar un sitio para cenar y nos topamos con un restaurante español. Ya sabemos que no es lo mismo que si comiéramos en casa pero después de una semana teníamos mono de jamoncito, de queso...

Restaurante Café Madrid
Al salir de cenar dimos una vuelta para disfrutar de esta magnífica ciudad. Pasamos de nuevo por la Grote Markt para ver las iglesias de noche y luego fuimos a la plaza donde se encuentra Basiliek van Onze-Lieve-Vrouw-Tenhemelopneming y quedamos alucinadas porque de noche era una pasada... al día siguiente comprobaríamos con la luz de la mañana.

Grote Markt de con la iluminación nocturna
Finalmente, después del paseo nocturno volvimos a nuestra mansión a descansar y cargar pilas para el día siguiente.

Maastricht fue una ciudad que, con lo poco que vimos ese atardecer, nos enamoró. No me imaginaba para nada que la ciudad fuera así... me la imaginaba más fría, más insulsa y fue todo lo contrario... una maravilla. La jornada siguiente acabaríamos de explorarla y reafirmarnos en si nos seguía encantando o no.

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1 comentario:

  1. Que rincones mas bonitos!!! (bueno el estadio...nosotros no somos de fútbol jaja)
    Y pedazo sandwich!!! O.O quebuena pinta jeje

    un saludo

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