lunes, 1 de septiembre de 2014

Día 3: Ruta 1: Zaanse Schans - Hoorn - Haarlem

Windmill - Glo Ribas - Zaanse Schans 2014


Viernes 8 de agosto 2014

Después de dedicar todo el jueves hacernos una idea general de la capital de los Países Bajos empezaba la ruta por el país. En esta primera jornada de ruta conoceríamos parte una parte de Holanda del Norte, el resto lo conocimos en la segunda jornada en ruta. En este capitulo conoceremos los fantásticos molinos de Zaanse Schans, la ciudad pesquera de Hoorn y finalmente Haarlem. ¿Te apetece viajar conmigo? ¡Vamos allá!

Empezamos el día desayunando en el hostel, esta vez utilizamos el servicio de bar ya que era mucho más económico, y haciendo el check-out. Nos despidimos hasta el día 17 ya que volveríamos al mismo alojamiento. Luego cargadas con las maletas nos pusimos camino Schipol porque teniamos que ir a recoger el coche. Como que la oficina de la empresa de alquiler de coches estaba en el interior del Hotel Ibis fuimos con el bus lanzadera gratuito que hace el trayecto del aeropuerto hacía los hoteles del alrededor.

Una vez en el hotel fuimos al mostrador de la compañía Green Motion. Previamente hicimos toda la contratación a través de una página alemana de alquiler de coches ya que los precios/ofertas son muy buenos y el servicio también genial. El único inconveniente es el idioma... si no dominas el alemán siempre  te quedará traducir la web con los traductores online. Nos dieron el coche que escogimos en la web, ya sabéis que a veces te dan otro similar al que has pedido, un Toyota Aygo. Para las dos nos era más que suficiente. El maletero si que era algo justo pero conseguimos meter las dos maletas y algunas bolsas cuando hicimos compras. Las maletas cabían en horizontal porque en vertical la mitad de la maleta sobre salía y no cerraba la puerta. Una vez todo colocado programamos GPS y próxima parada... ¡Zaanse Schans!

El bólido que nos llevaría a recorrer el país 
Tetris en el maletero (las medidas de las maletas son 55x40x20)
De Ámsterdam a Zaanse Schans hay unos 40 minutos como mucho. Una vez llegas dejas el coche en el parking (ya os daréis cuenta que otra cosa no pero parkings, y caros, hay muchos en todo el país pero era o hacerlo de esta manera o aparcar en donde Crsito perdió el gorro... el tema del aparcamiento es muy complicado y ya os lo contaré cuando haga los tips del país) y entras al recinto donde se encuentran los molinos. Justo al lado del parking encontraréis un edificio moderno, el punto de información, donde podéis coger un mapa de la zona y si os apetece ver el museo del chocolate os venden las entradas.
En la zona donde se encuentran los molinos primero os encontrareis con diferentes tiendas de souvenirs típicos del país y tiendas de artesanías y alimentos, como por ejemplo una tienda de quesos. Todo es como "parque temático" pero si os hace gracia ver los molinos está bien.

Escultura dedicada a los molinos al lado del centro de información
Delante de todos los molinos
Parte del recinto de Zaanse Schans
Tienda de quesos artesanos
Cuando te aproximas a los molinos ves que hay dos caminos por donde pasear: uno superior que es el destinado para los peatones y uno inferior que es el que se destina para los vehículos (sobretodo bicis). Si queréis visitar los molinos dando un paseo en bici encontraréis una pequeña caseta donde las alquilan.

Se puede observar en la fotografía los dos caminos

Caseta de alquiler de bicis
Encontraréis 6 molinos, 3 de los cuales podréis visitar su interior pagando una entrada de 3,50€ (cada uno). Ya que estábamos decidimos visitar uno de ellos y escogimos el molino que en su interior hacían aceite de cacahuete. Fue muy curioso poder ver su funcionamiento y poder subir a la parte superior para ver la panorámica del pueblo y, como no, ver sus enormes aspas en funcionamiento. ¡Aviso para visitantes! Las escaleras para subir son muy empinadas y los peldaños son muy, muy estrechos así que tomaros vuestro tiempo para subir y para bajar.

Rueda para moler los cacahuetes
Detalle de la rueda y de la prensada
Escaleras para subir a la parte superior
Maqueta del molino
Prensadora por donde terminaba saliendo el aceite
Vista general del interior del molino
Aceite de cacahuete
Vista panorámica de la parte superior del molino
Aspas del molino
Antes de dejar el pueblo nos acercamos a un embarcadero para ver una panorámica de los molinos y después nos dimos un paseo por el pueblo donde pudimos ver las casas particulares con sus jardines al lado del canal.

Embarcadero con una panorámica estupenda de los molinos
Una de las casas particulares al lado del canal
Cuando terminamos de ver el pueblo nos pusimos camino a Hoorn.
Hoorn se encuentra a unos 30 minutos en coche en dirección norte. Es un pueblo pesquero muy pequeño pero a la vez muy bonito. Dejamos el coche en un parking cubierto del centro del pueblo y dimos una vuelta por el centro antes de comer. Nuestra sorpresa fue que eran las fiestas de la localidad y todo el centro del pueblo era invadido por una feria. Habían muchas atracciones y casetas que inundaban las calles y muchas de ellas aun las estaban montando.

Comimos en Ridderikhoff un bar restaurante situado en la plaza principal del pueblo. Fue un lugar que nos encantó, la comida era deliciosa y el servicio excelente. El servicio lo llevaban a cabo chicos con deficiencias psíquicas, físicas o mentales y eran ayudados por sus mentores que estaban al cuidado de ellos y de los clientes ya que para cualquier duda podías comentárselo a ellos porque no todos hablaban inglés. Sin lugar a dudas os recomiendo que si vais por allí comer en este lugar porque la relación calidad precio es perfecta por ser los Países Bajos. 

Fachada del bar- restaurante

Nota explicativa en la carta sobre el personal que trabaja en el establecimiento
Cuando terminamos de comer nos dirigimos a Información y Turismo para que nos contaran un poco cuales eran los lugares de máximo interés de la ciudad. El chico que se encontraba allí nos comentó el tema de las fiestas del pueblo así que nos dijo que lo mejor que podríamos hacer era acercarnos dando un paseo a la zona del puerto ya que era un lugar precioso. Así que, después de hacer cuatro fotos del centro, nos fuimos para la zona portuaria.

Iglesia
Estatua de Jan Peterzoon Coen
Rode Steen
Edificio de Información y turismo (States' Council)

En la zona portuaria paseamos por el paseo que hay al lado del mar y por un muelle donde se encontraban atracados diferentes barcos y finalmente fuimos al antiguo recinto de la prisión que actualmente está reformado y hay el museo de la vida moderna, un cine y algún que otro restaurante.

Hoofdtoren
Puerto antiguo
Antigua prisión
Vistas des del muelle
Y para finalizar la visita al pueblo fuimos a ver una de las antiguas puertas de la ciudad que se conservan.

Antugua puerta de entrada a la ciudad
Una vez vistos todos los puntos de interés de Hoorn nos pusimos camino a Haarlem. Allí nos esperaba nuestro hostel. De Hoorn a Haarlem hay una hora de viaje más o menos.

Cuando llegamos al hostel tengo que confesar que ¡me enamoré perdidamente de ese lugar! ¡Qué preciosidad de hostel! Estaba decorado con un gusto exquisito y además era temático ya que todo rondaba alrededor de las grandes personalidades que habían vivido o eran hijos de Haarlem. El hostel el cuestión se llamaba Hello I'm Local y estaba situado a 5 minutos andado del centro de la ciudad. El personal del establecimiento era súper amable y las instalaciones, bajo mi gusto, perfectas. Nos tocó la habitación Frans Hals (Una historiadora del arte alojada en la habitación dedicada a uno de los maestros de la pintura de retrato de la pintura flamenca... ¡menuda coincidencia!) A continuación os dejo unas fotos para que vais como era la habitación y las instalaciones del hotel.

Indicador de la habitación


Como os podéis imaginar me enamoré perdidamente de esta maleta

Detalles decorativos de la habitación (todos los libros eran relacionados con la temática de la habitación)

Las zonas del baño estaban separadas, la ducha por un lado, la pica en otro lado y el WC en otra parte.





Fachada del hostel
Entrada del hostel... sí también me encandilaron estas maletas

Entrada del hostel: Puerta reciclada en mesa donde se servían los desayunos y podías utilizar como escritorio
Una vez dejamos las cosas en el hostel fuimos a dar un paseo por la ciudad. Es uno de los lugares que más me han gustado de este viaje. Es una ciudad tranquila no es muy grande y se encuentra a 15 minutos de Ámsterdam... creo que es una gran combinación para huir del alboroto de la gran ciudad.

Dimos un paseo al lado del canal admirando la panorámica de la ciudad. Después cruzamos por uno de sus puentes y nos dirigimos al centro donde admiramos la monumentalidad de su iglesia y la grandeza de su plaza principal. Luego paseamos por las callejuelas aledañas de a la iglesia y quedamos fascinadas.

Vista de uno d los puentes que cruza el canal
Panorámica del canal
Grote kerk St. Bavo
De Hallen
Vista de la Markt 
Para terminar la jornada cenamos en un restaurante japones que forma parte de una cadena de restaurantes que se encuentran por todo el país. El restaurante se llama Sumo y tienes un par de opciones para comer: la primera opción es escoger lo que te apetezca de la carta y la segunda opción es pagar un precio (si no recuerdo mal eran unos 18,75€) y comer todo lo que te plazca. Nosotras, al tener poco apetito, nos decantamos por la primera opción.

Cena japonesa en Sumo
El final del tercer día de viaje llega a su fin. ¡En el próximo post más experiencias en Netherlands!

2 comentarios:

  1. Que localidades mas bonitas!! Me han encantado ^_^ Y no sabía lo de entrar a los molinos! Lo encuentro interesante la verdad.
    El restaurante me parece estupendo, una iniciativa muy bonita.
    Tomo nota ;)

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  2. Nosotros solo fuimos a Zaanse Schans y no teníamos ni idea de que fuera como es. De todas formas, nos gustó mucho y también entramos en uno de los molinos. Los otros pueblos elegidos fueron Voledam y Edam.

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