miércoles, 12 de marzo de 2014

Fin de semana en tierras "lleidatanes"

Interior de la Seu Vella de Lleida
Este fin de semana lo hemos pasado en Lleida. Era una de las 4 capitales de Catalunya que nos faltaba por conocer y, gracias  a que David tenía un pack de experiencias de La Vida es Bella, hemos aprovechado para escaparnos hacia este rincón de Catalunya.

¿Recordais que el año pasado ya os expliqué como fue nuestra experiencia por los viñedos de Baronia del Muntsant? Pues este año volvimos a repetir la experiencia "Entre Viñedos", se nota que nuestros amigos saben que nos gusta el vino,  y visitamos las bodegas de Castell del Remei.

Cuando estuvimos mirando como organizar el fin de semana se nos ocurrió que lo mejor seria ir de buena mañana hacia Lleida y así podríamos conocer la ciudad y aprovechar el día.

Al llegar nos trasladamos al hotel que reservamos vía Booking. El hotel que decidimos pasar la noche es el que lleva por nombre Hotel Ramon Berenguer IV tanto las criticas de los viajeros de la web de Booking como las criticas de Trip Advisor lo pintaban bastante bien así que nos no nos lo pensamos dos veces. Este alojamiento se encuentra justo al lado de la estación de trenes y estaba muy bien conectado con el centro de la ciudad gracias a la calle central que se encuentra frente a él.



El hotel era muy normalito. Para pasar una noche es ideal porque las necesidades básicas te las cubre pero si vas buscando lujos este no es el hotel indicado. Es un hotel antiguo y su decoración es una muestra de ello. Pero aun y así las camas son muy cómodas y, no se si fue por el cansancio pero, no escuche ningún tipo de ruido. A ver por el pecio de la habitación (35€) no esta nada mal. El desayuno no estaba incluido pero decidimos comer algo antes de irnos. El desayuno era un buffet libre compuesto por cereales, embutido, fruta, zumos, cafés, tostadas, dulces... el precio es de 7€ y creo que es bastante completo.




Antes de que nos dieran la habitación, la estaban arreglando cuando llegamos, fuimos a dar una vuelta por el paseo que hay por al lado del río. Luego cruzamos uno de los puentes que conducía a la Plaça de la Paeria. Justo cruzar el puente nos llamaron del hotel porque ya teníamos lista la habitación. Así que nos dirigimos hacia allí cruzando la calle Major ya que el hotel se encuentra en el inicio de esta calle. Dejamos las cosas en la habitación y acto seguido volvimos a salir a la calle y nos fuimos en busca de restaurante para comer.


Parc dels Camps Elisis


Volvimos a cruzar de nuevo la calle mayor hasta la calle Cavallers (no es que sera la mejor calle de la ciudad pero la cruzamos para cortar camino) hasta la calle Sant Martí, giramos por la calle Camp de Mart hasta finalmente llegamos a la calle Balmes donde comimos.
Fuimos al Restaurante Da Vinci donde el menú del día era de 16€. Es un sitio, por lo que nos contó el camarero, nuevo ya que abrieron sus puertas en el mes de noviembre con una decoración muy acertada y la comida era excelente.

Después de comer fuimos a visitar la Seu Vella. La entrada reducida vale 2,50€ y la entrada normal es de 5€. La entrada te incluye la visita a la basílica, el claustro y el campanario.
Si queréis subir al campanario tener en cuenta que a las 17:30h se cierra. Son unos 240 escalones y la escalera de caracol... así que ¡con calma!  Las vistas desde arriba son muy chulas ya que se divisa toda la ciudad. El claustro es espectacular y pasear por él es una maravilla. Nosotros estuvimos sobre las 17.00h y al ir cayendo el sol, las luces doradas sobre la roca, hicieron que sacáramos un montón de fotos. Finalmente la basílica. Pensé que me gustaría menos pero al contrario, es muy chula. Aun la están restaurando y hay aun algunas partes pendientes de la reforma pero son muy pocas. Personalmente me gustó así que os animo a verla. Después de ver el interior de la Seu Vella paseamos por el exterior de ella ya que se puede rodear y contemplarla tanto a ella como a la ciudad.

Entrada al recinto de la Seu Vella

La Seu Vella

La Suda

El claustro

Arcadas del clautro y campanario


Otra vista del claustro



Vistas de la ciudad de Lleida des del campanario  






Imágenes del interior de la basílica


Porta dels Apòstols

Exterior de la Seu Vella

Detalle del Abside

Parte posterior de la basílica
Una vez terminada la visita cogimos los ascensores que hay para bajar de la colina de la Seu. Los ascensores te dejan en la Plaza Sant Joan, justo al lado de la Plaza de la Paeria. De aquí fuimos a visitar la catedral. No se si es porque era a ultima hora o qué pero la iluminación de esta era escasa. Aun y así paseamos por las naves laterales y el deambulatorio viendo las diferentes capillas laterales.

 

 

Catedral de Lleida

Una vez fuera nos dirigimos a la iglesia de Sant Llorenç. Si decía antes que la iluminación de la catedral era escasa, esta ya era nula. Aun y este pequeño inconveniente nos colamos dentro porque vimos que el párroco estaba hablando con una mujer y antes de que cerrara la puerta la visitamos. Es una iglesia muy muy pequeña pero, por lo poco que vimos, nos gustó bastante ya que tiene un encanto especial.

Iglesia de Sant Llorenç
Después de estas visitas fuimos a tomar algo para luego acercarnos al Caixaforum y ver la exposición que había de unas pinturas del Museo del Prado. No creáis que eran pinturas mayores sino obras menores de la colección del museo pero aun y ser menores no eran de pintores desconocidos ya que encontramos obras de Zurbaran, Rubens, Murillo, Goya...
Una vez vista la exposición volvimos al hotel, a descansar un poco ya que estábamos un poco cansados ya que la ruta turística fue intensa. Volvimos paseando de nuevo por la Calle Major y nos entretuvimos entrando a diferentes tiendas. Si no me confundo esta considerada como una de las calles comerciales más largas de España con 3,5km de largo (Calle Sant Antoni + Calle Major + Pl. St Joan + Pl. de la Sal + Calle Carme + Calle Cardenal Remolins).

Una vez descansamos fuimos a cenar a la zona de Ricard Vinyes. Tras mirar en diferentes sitios fuimos al restaurante Picadilly. Además de el menú que hacen (no está nada mal de precio) también hacen bocadillos y crepes. Tras cenar fuimos directos al hotel, el cansancio no nos permitió ni ir a tomar algo.

Al día siguiente, después de desayunar, pusimos rumbo hacia El Castell del Remei donde visitamos las bodegas y realizamos una cata de tres vinos. La visita nos la realizó Noemí. Su trato familiar con los presentes hizo que entendiéramos muy bien tanto la historia de la bodega, como el contenido de las salas, como el proceso de creación de los caldos y, finalmente, los pasos para realizar una cata de vinos como marcan las normas.






 


 


 


 





Istantaneas de las bodegues del Castell del Remei

Después de la cata nos dirigimos hacia Ivars de Urgell donde comimos algo rápido y luego visitamos l'Estany d'Ivars. Este estanque lo conocía por fotografías y por televisión pero verlo en persona me gustó mucho. Estando en el Estany recibimos un mensaje de la hermana de David diciendo que estaba con los amigos italianos que fuimos a visitar en diciembre muy cerca de Ivars en Omells de Na Gaia. Así que no nos lo pensamos dos veces y fuimos hacia allí. Además nos iba de maravilla ya que nuestra intención era visitar, aunque fuera por fuera, el monasterio cisterciense de Vallbona de les Monges y justo quedaba al lado.

 


 



Diferentes imágenes de l'Estany d'Ivars d'Urgell

Al llegar al pueblo nos dirigimos al restaurante Els Fogons dels Omells que era donde estaban comiendo. El restaurante, regentado por Jose Manuel y Anna, es una pasada. Normalmente, por lo que me comentó Jose Manuel, es un restaurante que como mucho sirven comidas para 14 personas y sólo suelen tener un par de mesas. Jose Manuel y Anna son amigos de Ainhoa y de Sandra (la chica que visitamos en Brescia) y ese día tenían el restaurante abierto exclusivamente para ellos ya que eran 10 comensales. El lugar es precioso ya que son los bajos de una casa de piedra, decorado con muebles muy acordes con el ambiente y presidiendo el comedor encontramos una chimenea que calienta el espacio. La cocina se encuentra inserida en el comedor y separada por unas ventanas de cristal y que permite ver a Jose Manuel trabajar en la cocina. El trato de Anna y de Jose Manuel es muy familiar y os harán sentir como en casa si decidís ir. Eso sí, si queréis ir a comer no os olvidéis en llamar y reservar no vaya ser que estén completos.
Nosotros sólo catamos los postres, y no fue porque no nos dejaran comer, al contrario, sino porqué estábamos llenos de lo que comimos antes. Lástima que ya hubiéramos comido porqué ¡¡menuda pinta tenia todo!!
De primero pidieron diferentes platillos a modo de aperitivo y de segundo cada comensal pidió lo que le apeteció. La carne tan solo cortarla se deshacía, el pescado tenia una pinta espectacular y el plato vegetariano de Sandra era impresionante. Los postres si que nos animamos a comer algo y yo, como adicta al chocolate, pedí el brownie con chocolate deshecho por encima. ¡Estaba delicioso! Normalmente los brownies suelen ser pesados y a veces empalagosos pero este era perfecto.
Con lo poco que comí y lo mucho que vi os recomiendo, que si vais por estas tierras, hagáis una parada para degustar los majares que ellos elaboran con tanto cariño. Seguro que no os defraudarán.

Después de la sobremesa, que nos alargamos bastante hablando y riendo, fuimos a visitar el exterior del monasterio de Vallbona de les Monges. Hacía muchos años que lo había visitado con mis padres y me gustó poder volver. Al ser de noche tan solo visitamos el alrededor del monasterio y dejamos pendiente, para otra ocasión ,la visita guiada de las instalaciones.


  

Exterior del monasterio de Vallbona de les Monges

Como podéis ver fue un fin de semana muy completo y sobretodo muy bien aprovechado para conocer nuevos lugares.

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